Volver a la normalidad tras la cuarentena

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Una vez finalizada la cuarentena toca volver a la normalidad, a nuestra vida de antes. Pero esta vuelta no será sencilla y es que mientras que las calles se quedaban en silencio, se cerraban comercios y establecimientos, se llenaba de gente con mascarillas y guantes y distancias de seguridad por todas partes, se ha perdido mucho.

Volver para algunos no va a ser fácil y este periodo de estado de alarma, supondrá un antes y un después a todos los niveles: seres queridos o amigos que ya no están, pérdida de trabajo, cierre de negocios, dificultades económicas, problemas psicológicos asociados al aislamiento, etc.

La cuarentena no han sido unas vacaciones

El equipo de psicólogos del King’s College de Londres, liderado por la psicóloga Samantha Brooks, publicó un estudio en la revista The Lancet sobre las consecuencias psicológicas de las cuarentenas basadas en las de: el síndrome respiratorio agudo (SARS) de 2003 hasta el ébola de 2016. El objetivo fue establecer una pautas para la reincorporación de la población a la vida cotidiana.

Brooks afirma que: “los efectos negativos de una cuarentena prolongada pueden detectarse meses o incluso años después de haber pasado el aislamiento.

Lo vivido no se puede comparar al Síndrome Postvacacional, por consiguiente debemos darle la importancia oportuna. Ya que si caemos en la trampa de minimizar nuestras emociones, no podremos construir un verdaderos significado de la experiencia.

A partir de los diez días de aislamiento, los efectos psicológicos son más evidentes y se puede experimentar: ansiedad, estrés, fatiga, agotamiento, miedo, insomnio, abuso de sustancias, etc.

Esto hay que tenerlo en cuenta, dado que podemos pensar que lo que nos ocurre no es “normal” o solo nos sucede a nosotros. Pero lo cierto, es que son las consecuencias del estado en el que nos hemos encontrado durante todo el confinamiento.

Volver a nuestra realidad

Somos seres sociales y a lo largo de nuestra vida, buscamos nuestro sitio dentro de la comunidad. Necesitamos del contacto de los otros, bien para estar o sentirnos mejor con nosotros mismos o algo más importante, para sobrevivir. Mantener relaciones con nuestro entorno nos permite estar sintonizados con los demás, compartir ideas, sentimientos o crear vínculos, por lo que el aislamiento al que nos hemos visto sometidos va en contra de todo esto.

La vuelta a la normalidad puede suponer un reto y es que muchas cosas ya no volverán a ser como antes o tendrá que pasar un tiempo para que pueda serlo. De modo que, la forma en la que hagamos esta transición será crucial en lo que respecta a nuestra salud mental.

Será un momento en el que habrá que tener en cuenta aspectos como:

  • Cuáles serán las condiciones de la vuelta: será una salida progresiva y regulada por el uso de mascarillas, guantes, aforos limitados, etc.
  • Pérdida o modificación de proyectos a corto o medio plazo.
  • Contacto con familia y amigos: abrazos o besos.
  • Cómo encontraré a mi entorno: estado físico y psicológico, alguna pérdida o duelo, miedo al contagio o contagiar.
  • Economía: cómo afectará el confinamiento a mi estabilidad económica, cómo poder recuperarme de este periodo (ayudas, subvenciones).
  • Sociedad: qué tipo de valores son en los que se rige la sociedad tras la pandemia.

Pautas para volver a la normalidad

1. La adaptación no es inmediata

El ser humano es capaz de adaptarse a casi cualquier tipo de situación, donde nuestros recursos personales juegan un papel clave. Una vez finalizado el confinamiento, vamos a querer volver a nuestra vida como si nada hubiera pasado y recuperar el tiempo perdido, pero tal vez, eso no sea tan instantáneo y tengamos que tomarnos un tiempo o periodo de adaptación para ello.

2. No negar o querer borrar lo sucedido

Vivimos en un mundo en constante movimiento que nos demanda respuestas constantes. Esto hace que en muchas ocasiones sea difícil poder para a reflexionar en lo que ha sucedido o cómo nos sentimos al respecto. Especialmente en esta situación, debemos conectar con nuestras emociones y tratar de no negarlas o reprimirlas, solo esto hará posible un correcto proceso de gestión emocional y que podamos reincorporarnos a la rutina con el menor coste psicológico posible.

3. Sé indulgente

No existe una fórmula perfecta o única de afrontar las situaciones extraordinarias como la de vivir una pandemia. Es por lo que necesitamos crear espacios en los que tengamos la posibilidad de cuidarnos y escucharnos. Ser conscientes de nuestras necesidades y poder atenderlas, es vital para poder seguir adelante en la nueva etapa de posconfinamiento.

4. Centra la atención en ti mismo

Es un momento esencial en el que debemos prestar atención a lo que estamos sintiendo. Puede aflorar una gama muy diversa de emociones como: el miedo, la ira, la culpa, la tristeza o la frustración. Darle salida a nuestra parte emocional nos ayuda a liberarnos. Por lo que intenta centrar el foco en ti mismo y analiza tu flujo de emociones.

5. Habla de ello

Si conectar con las emociones es importante, poder dar forma a lo que sentimos a través de las palabras no lo es menos. Identificar nuestros pensamientos y poder compartirlos con alguien de confianza puede ser de gran alivio. Intenta encontrar espacios en los que puedas expresarte de un modo saludable.

6. Los más expuestos

En la batalla contra el coronavirus una parte de la población ha estado más expuesta. En este caso los enfermos y familiares, médicos, enfermeros, cuerpos de seguridad, el sector de la alimentación o el de la limpieza, pueden padecer con mayor intensidad las consecuencias psicológicas del estado de alarma. Así pues, son lo que tiene que estar más atentos a su estado físico y emocional, así como el entorno ser más comprensivo con ellos.

7. Apoyo psicológico

Como se mencionaba anteriormente, la adaptación a nuestra rutina previa a la cuarentena va a depender en gran medida de nuestros recursos personales, por lo cual algunas personas se verán capacitadas para gestionar la situación por sí mismas y otras, necesitarán la ayuda de un profesional de la salud mental para ello. De tal forma, que si pasadas unas semanas de poscuarentena sigues sufriendo gran malestar, ansiedad o miedo, es recomendable que pidas asistencia psicológica.

Conclusión

En definitiva, la cuarentena debido al COVID-19 será sin duda algo que quedará marcado en cada uno de nosotros. La tan ansiada vuelta a la normalidad puede hacer que, incluso, se despierten procesos aprensivos donde tengamos reparo a mezclarnos con los demás, persista el miedo al contagio o a contagiar, nos embargue una sensación casi de irrealidad o de haber vivido un sueño…

Tendremos que elaborar las pérdidas que para cada uno haya supuesto este periodo y sobre todo, tendremos que lidiar con todo lo que hemos sentido. Asumir eso será más que necesario para seguir adelante. Como hemos visto anteriormente, el ser humano es capaz de sobreponerse casi al mayor de los desastres gracias a su capacidad de resiliencia. De modo que, ahora es el momento de conectar con tus factores protectores.

Recuerda, que si esta etapa se te ha hecho especialmente difícil o estás atravesando un momento de dificultad, puedes contactar con nuestro equipo de psicólogos de PsyBilbo donde estaremos encantados de poder ayudarte.

 

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

 

 

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