¿Por qué soy asocial? La personalidad anti-vinculada

psicólogos Bilbao

Existe un presupuesto muy general de que el ser humano es, por naturaleza, un ser social. Dentro de esta afirmación, habría que diferenciar “social” de “sociable”, es decir, todos los seres humanos somos sociales (dependencia respecto a otros grupos) pero no todo sujeto es sociable.

Si entendemos la sociabilidad como la actitud o disposición favorable al establecimiento de relaciones interpersonales frente a la soledad, ya que la interacción puede producir satisfacción, así como sentimientos de plenitud, podemos afirmar rotundamente que no todo individuo es sociable.

Por lo tanto, en oposición a lo sociable podemos encontrarnos con la a-sociabilidad, anti-socialidad, in-sociabilidad, etc.

En el artículo de hoy, nos centraremos en la personalidad cuya esencia es asocial. Para ello, antes de exponer dicha forma de ser, habría que definir qué significa ser asocial.

Veámoslo:

“Ser asocial significa tener actitudes contrarias a formar o mantener relaciones interpersonales. La persona puede efectuar interacciones con otras personas, pero desprovistas de componentes personales suyos y sin incorporar componentes personales de los otros.”

Partiendo entonces de este punto, pasemos a analizar dicha personalidad.

¿Cómo se accede a un aislamiento social?

Existen diversas formas de acceder a un aislamiento social pero sólo una se podría entender como asocial. Ésta es cuando la persona presenta una actitud favorable al aislamiento y soledad aun cuando por facultades propias podría relacionarse. A esto, habría que añadir que tanto los pensamientos como los sentimientos son congruentes con tales privaciones de interacción.

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Por lo tanto, el individuo solitario parece acceder a una gran supresión de sentimientos con las relaciones personales, lo cual puede llevar implícita una actitud de desvalorización de estas. De hecho, no es infrecuente que haya bloqueado toda valoración de aprecio o, incluso, de desprecio hacia otros seres humanos.

Estamos entonces ante un sujeto muy poco comunicativo y, aunque mantenga relación con terceros para desenvolverse en la vida, sus interacciones carecen de emociones y la imagen que puede ofrecer es de frialdad afectiva.

¿Cuál es el motivo o la razón para llevar a cabo una rotura de relaciones?

Para entender el por qué hay que ir a la hipótesis de la formación de dicha actitud asocial. La más plausible sería la siguiente:

“Pertenencia a vínculos familiares que son considerados perjudiciales para el propio individuo o experimentados como de alto riesgo para la conservación de la propia independencia y autonomía alcanzada, dando lugar a actitudes de defensa específicas frente a cualquier tipo de vínculo interpersonal.”

Si, a medida que el sujeto se desarrolla, bajo un concreto vínculo que no le priva de experimentar acciones y situaciones típicas de la niñez, entra en las fases que requieren un mayor grado de autonomía, puede llegar a encontrarse en un conflicto entre su propia necesidad de incrementar su autonomía y las restricciones de las mismas, debidas al vínculo con la figura de seguridad o con ambas figuras parentales.

Para entenderlo mejor, suele darse esto cuando las figuras parentales tienden a un vínculo de predominio de control que suele incluir, por ejemplo, injerencias en la intimidad de la persona.

Por lo tanto, la actitud que elaboraría el sujeto sería la siguiente: para ser “yo” necesito existir sin ningún tipo de atadura interpersonal. Si conservo mis ataduras o establezco otras nuevas, no puedo ser “yo”. 

Esto que estamos viendo saca a relucir de nuevo la importancia de la influencia educacional en la formación de la personalidad.

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Cabría resaltar que el sistema de creencias que el sujeto irá generando serán del tipo:

  1. “Las relaciones interpersonales son peligrosas para la propia libertad y para mi mismo”.
  2. “En las relaciones interpersonales todo el mundo trata de dominar al otro”.
  3. “Yo no quiero dominar a nadie y tampoco quiero que me dominen”.
  4. “La gente tiende a manipularte en cuanto les dejas”.

Propiedades de la personalidad asocial

Expuesta la formación del individuo anti-vinculado, vamos a ver una serie de características de su personalidad:

  1. Renuncia a existir en relación con el mundo social que le rodea, tendiendo a vivir de forma solitaria y recluida.
  2. En general potencia su conciencia del mundo, su pensamiento y su imaginación frente a su coexistencia con el exterior y su posible participación en sistemas de existentes.
  3. Sabe actuar y actúa entre los otros, pero no se implica a sí mismo en las interacciones personales.
  4. Cuando interacciona con otros, sus acciones y su lenguaje son de tipo normal careciendo de significación afectiva, emocional o sentimental.
  5. Sostiene una actitud de indiferencia o displicencia hacia el mundo.
  6. Tiene una actitud contraria a influir en los demás y dejarse influir por ellos.
  7. Es muy reservado y no comparte su intimidad, por lo que ofrece escasa o nula información de sí mismo a los demás.
  8. Hace conocimiento y efectúa la observación del exterior de forma objetivista, distante y carente de emociones o sentimiento asociados.
  9. Tiene una disposición contraria a juzgar a otros o prestarse a ser juzgados por ellos.
  10. Carece de vínculos interpersonales y no está interesado en formarlos, incluyendo una actitud contraria a mantener relaciones sexuales.
  11. Trata de ser autónomo, independiente y autosuficiente en todo los posible.
  12. Mantiene una inquebrantable distancia con los demás para salvaguardar su propia libertad.
  13. Su fuerza del yo no se refiere a la fuerza de un ser en el mundo, sino a la fuerza de un yo autoexcluido del mundo.
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Conclusión y tratamiento

Para ir finalizando el artículo, me gustaría recalcar que la actitud o trastorno que hemos estado analizando supone un problema para la persona que lo padece ya que la existencia de dicha persona queda mermada en su relación con el mundo.

En terapia, es algo en lo que podemos trabajar desde una re-elaboración y entendimiento de la historia personal que nos ha llevado a generar creencias sobre el mundo tan distorsionadas. A su vez, mediante un fortalecimiento del autoestima se pueden alcanzar cambios para un mayor bienestar existencial.

Es por ello que en el centro de Psicología en Bilbao PsyBilbo estamos para poder ayudarte en este u otros problemas que pudieran darse.

 

Javier Arza Magra

Psicólogo experto en Terapia Cognitivo-Conductual

 

Bibliografía“REALIDAD Y PSICOLOGÍA HUMANA” Carlos J. García.

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2 comentarios en «¿Por qué soy asocial? La personalidad anti-vinculada»

  1. ¿Por qué ser asocial necesita de un tratamiento?

    En mi caso, tengo algún recuerdo de cómo era mi comportamiento en el plano sociable ya en la guardería. Sin ningún tipo de trauma ni situación familiar anómala, acudía, por ejemplo, siempre a ella con una gorra; su visera me proporcionaba la barrera perfecta tras la que escudarme de la mirada de los demás niños sin privarme de yo tenerlos a ellos visualizados.
    De eso hace dos décadas, y continúo, sin que haya dejado de ser de esa forma por un instante y sin, de nuevo, un condicionante externo que me lleve a ser así, sin el menor interés en ser sociable. Ello no me trae ningún problema en mi trabajo o en las situaciones sociales mínimas requeridas. Siquiera me perjudica en la persecución de mis objetivos vitales, que requieren, en este caso, de una soledad ineludible (y no lo digo sugestionado, sino, simplemente, porque es así).
    Durante la adolescencia me dio algún dolor de cabeza ser asocial, pero las «jaquecas» desaparecieron en cuanto comprendí mi propia naturaleza. Comprendí que el único «problema» que yo tenía es que todo aquello que a la gente la llena a mí me vacía, y viceversa. ¿Acaso el patito feo no nos enseñó a aceptar eso precisamente, nuestra propia naturaleza?
    De modo que: ¿por qué debo cambiar si estoy satisfecho y feliz de ser cómo soy porque lo acepto y poseo plena consciencia del porqué y sus consecuencias? ¿La cuestión es que lo «correcto» es ser como la mayoría aun cuando no serlo te hace sentir pleno y no interfiere en la vida de nadie? Cambiar, supongo, me traería (dando como axioma que pueda cambiar mi manera de ser realmente) beneficios; pero asimismo perjuicios y, además, ¿dónde quedarían los beneficios que tengo ahora?
    Sumaría cero. Lo comido por lo servido. Y solo en el mejor de los casos.

    El artículo, en serio, me gusta mucho porque me define muy bien, pero no entiendo el porqué la persona asocial se ha de tratar. O, cuando menos, no lo entiendo en mi caso.

    Gracias por compartir su conocimiento.

    Responder
    • De acuerdo contigo. Yo igual me gusta como soy. Igual si comparto con personas o no. Ejemplo entre muchos voy a salir de paseo en mi auto invito amistades si van bien y sino también he aprendido que eso no me afecte la paso bien o mejor .

      Años que escribieron el artículo me gustaría que contestaran la pregunta de Pau. Que muchos tenemos la misma pregunta.

      Responder

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