Tres claves para una relación con respeto

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En toda relación personal ya sea con la familia, amigos, pareja… el ingrediente esencial para que dicha relación sea sana es el respeto. Cuando éste no se da, es cuando podemos empezar a ver cierta toxicidad en ellas. Pero, ¿qué es una relación con respeto?

Podríamos definirla de diversas maneras pero creo que en resumidas cuentas, es una relación en donde dos o más personas coexisten sin ejercer actitudes de poder, influencia, manipulación, chantaje, rechazo, etc. Por lo tanto, hay un respeto en cuanto a que cada sujeto es independiente y disfruta de su propia existencia y autonomía.

Esto que acabamos de ver es muy resumido pero a continuación, vamos a enunciar tres claves que siempre hay que tener en cuenta a la hora de que haya respeto en las relaciones las cuales, os sonarán también de las educaciones que vimos en su día:

1. Anti-posesividad:

La fórmula se reduce a “quiero que persigas tu bien y no el que creo que es mi bien”. Dicho esto, se deberían de dar la siguientes pautas:

  • Reconocer a la otra persona como un ser unitario, no verlo como parte ni de uno mismo ni de otros.
  • No ejercer actitudes de posesión o de apropiación.
  • No ejercer actitudes de dominio o de control.
  • No dificultar, obstaculizar, ni impedir que sea la otra persona quien determine su propia actividad o se ocupe de los asuntos según su criterio.
  • No usarle o utilizarle (manipularle) para satisfacer necesidades propias. Si él/ella desea tomar la iniciativa de alguna tarea de ese tipo, es muy diferente a que se manipule.
  • No pretender salir ganando algo para sí en la relación con él/ella.
  • No someterle a vigilancia de ningún tipo.
  • No hacerle chantajes afectivos ni de otros tipos en relación a su modo de ser o con sus acciones.
  • No reclamarle atención, ni tratar de dirigir su atención según los propios criterios.

2. Anti-sobreprotección:

La fórmula se reduce a “quiero que utilices, siempre que sea posible, tus funciones propias y no suplantarlas con las mías”. Veamos las pautas:

  • Percibir sus necesidades y cuando sea necesario, ayudarle a satisfacerlas.
  • Reconocerle sus propios méritos, sus recursos y capacidades y no tratar de apropiarse de ellos ni negarlos.
  • Respetar su plena libertad de movimiento.
  • No interponerse entre él/ella y terceras personas con quienes desee sostener relación.
  • No obligarle a aceptar lo que se le dé (comida, ropa, regalos u otros bienes) sino ofrecérselos respetando si los acepta o no.
  • No exigirle nada y aceptar que haga solo lo que pueda y quiera hacer.
  • No someterle a castigos o premios.
  • Darle información real y precisa, sin exageraciones ni deformaciones de ningún tipo, sobre todos los asuntos que puedan ser de su interés.
  • No crearle expectativas falsas de ningún tipo.
  • No amenazarle con abandonarle o probarle de recursos económicos o de otros tipos con los que pueda vivir.

3. Anti-rechazo:

La fórmula se reduce a “quiero que tú existas tal y como eres y no dificultarte tu existencia, tu vida o la expresión de tu ser”. Las pautas son las siguientes:

  • Conocer y comprender al ser amado.
  • No hacer críticas negativas ni juicios de valor sobre su identidad.
  • Disfrutar de su existencia.
  • No intentar cambiar su modo de ser.
  • Estimar su esencia y no devaluarla ni despreciarla.
  • Respetar su identidad personal ayudarle a que llegue a disponer de una identidad verdadera.
  • Darle un trato igual o mejor que a otra persona.
  • No coaccionarle ni amenazarle, ni por su modo de ser ni por lo que dice o hace.
  • No hacerle chantajes afectivos ni de otros tipos en relación con su modo de ser o con sus acciones.
  • Aceptarle, y por lo tanto, no censurarle, ni reprobarle o rechazarle cuando manifiesta sus sentimientos, emociones o estados de ánimo.
  • No hablar mal de él/ella a otras personas.
  • Hablar con él/ella respetado sus creencias, opiniones o su modo de pensar.
  • No hacer que sienta vergüenza.
  • No dar información sobre su intimidad a otras personas, no desvelar sus secretos ni exponer de él/ella lo que él/ella no desea exponer.
  • No invadir su espacio sin su consentimiento.
  • No hablar de él/ella a sus espaldas.

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Javier Arza Magra

Psicólogo experto en Terapia Cognitivo-Conductual

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