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Tics y síndrome de Tourette: tratamiento

tics y sindrome de tourette

Los trastornos por tics son trastornos del neurodesarrollo que se caracterizan por la presencia de tics motores y/o tics fónicos. El trastorno por tics más grave y mejor estudiado es el síndrome de Tourette.

El síndrome de Tourette toma su nombre del médico francés, Gilles de Tourette, que en 1885 publicó la primera serie de nueve pacientes que presentaban “incoordinaciones motoras junto a ecolalia y coprolalia”.

Aunque inicialmente el síndrome de Tourette fue considerado un trastorno poco frecuente, los estudios recientes estiman su prevalencia entre el 0,3 y el 1,5% en la población infantil y siendo más común en el sexo masculino.

¿Qué es un tic?

Los tics se definen como vocalizaciones o movimientos súbitos, rápidos, recurrentes y no rítmicos.

  • Los tics fluctúan en tipo, frecuencia, intensidad a lo largo del tiempo.
  • Pueden ser suprimidos en forma temporal.
  • Están precedidos por un impulso premonitorio, una sensación física o mental que alerta al paciente de que el tic está a punto de suceder.

Los tics aparecen típicamente hacia los 6 u 8 años en forma de tics motores simples localizados principalmente en los ojos y en la cara. Inicialmente, pueden pasar desapercibidos. Una vez se ha identificado la presencia de uno o más tics, es necesario iniciar el seguimiento con un especialista para monitorizar su evolución.

Si los tics remiten en menos de un año desde su aparición, el diagnóstico será trastorno de tics provisional; en caso de mantenerse, el diagnóstico se cambiará por trastorno de tics crónicos -si solo aparecen tics motores o tics vocales- o por el síndrome de Tourette -si a los tics motores se añaden tics fónicos-.

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Los tics fónicos suelen aparecer uno o dos años después de los tics motores e inicialmente también son simples. En contra de la creencia popular, la coprolalia (tic fónico complejo que consiste en verbalizar palabras obscenas o socialmente inapropiadas) aparece únicamente entre el 19 y el 32% de los pacientes con síndrome de Tourette.

Los tics fluctúan en tiempo y frecuencia a lo largo de la vida del individuo, pero tienden a ser más graves entre los 10 y los 12 años y a disminuir o incluso desaparecer durante la adolescencia.

Características de los tics:

  • Suelen aparecer en brotes entre los que existe un intervalo libre de tics.
  • Están precedidos por un impulso premonitorio, una sensación física o mental que alerta al paciente de que el tic está a punto de suceder.
  • Pueden ser suprimidos por un período corto de tiempo aunque eso conlleva un aumento de la tensión interna que desaparece tras realizarlos.
  • Pueden considerarse una respuesta parcialmente intencionada en la medida en que, con la maduración cognitiva, la persona toma conciencia de la sensación que los precede y de la capacidad de suprimirlos.
  • Aumentan en situaciones de estrés o cansancio y disminuyen en situaciones que requieren concentración.
  • Pueden persistir de forma atenuada durante el sueño.

Tipos de tics

Los tics se dividen según su cualidad en tics motores o tics fónicos/tics vocales:

  • Tics motores: movimientos que resultan de la contracción de un músculo o de un grupo muscular. Los tics motores se localizan principalmente en la cara y en la cabeza, y los oculares son los más frecuentes.
  • Tics vocales o tics fónicos: sonidos producidos por el paso del aire a través de la nariz, la boca o la faringe.
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A su vez, los tics motores y los tics fónicos pueden clasificarse según su complejidad en tics simples o tics complejos.

  • Tics motores simples: parpadeo, guiño, muecas faciales, movimientos de la nariz o de la boca, movimientos con la cabeza, elevación de hombros o contracciones de las extremidades.
  • Tics motores complejos: tocar objetos o a personas, dar un paso atrás, extender simultáneamente brazos y piernas, realizar gestos obscenos o socialmente inadecuados (copropraxia) o repetir el movimiento observado en otra persona (ecopraxia).
  • Tics fónicos simples: carraspeo, tos, inspiración nasal o sonido gutural.
  • Tics fónicos complejos: repetir la última palabra o frase pronunciada por otra persona (ecolalia), repetir una misma palabra o frase reiteradamente (palilalia), verbalizar palabras obscenas o socialmente inadecuadas (coprolalia), cambiar el acento o la entonación del discurso.

Síndrome de la Tourette

Se entiende el síndrome de Tourette como un trastorno del neurodesarrollo donde existe la disfunción de los circuitos corticotálamo-estriados. Estos circuitos resultan esenciales para coordinar procesos motores y cognitivos que participan en cualquier respuesta voluntaria. Por tanto, cuando estos sistemas no funcionan correctamente, pueden aparecer síntomas como tics, ansiedad, obsesiones, hiperactividad o impulsividad.

Los últimos estudios respecto a la heredabilidad del trastorno, concluyen que la enfermedad está ligada a alteraciones del brazo corto del cromosoma 2; por lo que la heredabilidad se confirma.

Características para el diagnóstico del síndrome de Tourette:

  1. En algún momento a lo largo de la enfermedad ha habido tics motores múltiples y uno o más tics vocales, aunque no necesariamente de forma simultánea.
  2. Los tics pueden fluctuar en frecuencia pero deben persistir más de un año desde el inicio del primero.
  3. El inicio es anterior a los 18 años de edad.
  4. La alteración no se debe a efectos fisiológicos directos de una sustancia, ni a una enfermedad médica.
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Tratamiento para trastornos por tics

El objetivo del tratamiento de los trastornos por tics no es curar los tics, sino disminuir su gravedad y frecuencia. Teniendo en cuenta la evolución favorable de los tics, se recomienda que el primer paso sea la psicoeducación y la monitorización de los síntomas. Si esto no fuera suficiente, el siguiente paso sería realizar un tratamiento específico de los trastornos comórbidos y aplicar tratamiento psicológico.

Las técnicas psicológicas que han demostrado mayor eficacia en el tratamiento de los tics son:

  • Entrenamiento en reversión del hábito: técnica que consiste en que el paciente realice una conducta incompatible con el tic cada vez que identifique el impulso premonitorio que lo precede. Esta conducta incompatible debe mantenerse hasta que la tensión interna relacionada con la supresión del tic desaparece.
  • Técnica de exposición y prevención de respuesta: se trata de identificar el impulso premonitorio que precede al tic y no realizar el tic, comprobando que la tensión interna remite de forma espontánea con el tiempo.

En el caso de que las intervenciones anteriores no hayan sido eficaces y los tics causen al paciente problemas físicos, sociales, emocionales o académicos, debe considerarse el tratamiento farmacológico. En último instancia, en pacientes adultos con tics muy graves y refractarios al tratamiento farmacológico la opción es la opción existente es la estimulación cerebral profunda. Se trata de una técnica quirúrgica que consiste en implantar un estimulador en el cerebro que logra controlar los tics mediante la emisión de impulsos eléctricos en las zonas del cerebro relacionadas con la aparición de tics.

 

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

 

Bibliografía: Psicopatología del desarrollo; Lourdes Ezpeleta y Josep Toro. Pirámide.

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