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Psicópatas: cómo sobrevivir al mal

psicologo Bilbao

Probablemente casi todo el mundo habrá oído hablar alguna vez sobre los psicópatas. Ya sea a través de los medios o bien en la gran pantalla, el psicópata es un perfil que tanto en la realidad como en la ficción suscita interés y miedo a partes iguales.

Ahora bien, el psicópata no es solo aquel que asesina en serie, sino que la realidad da que existen perfiles psicopáticos que no han de llegar a matar para ser definidos como tal. Es más, casi seguro que a lo largo de nuestra vida nos hemos cruzado o cruzaremos con una personalidad psicopática.

Por lo tanto, en este artículo se brindarán nociones básicas sobre esta estructura de personalidad, para así poder aportar unas mínimas herramientas para saber leer y distanciarse de dichas personas, ya que en muchas ocasiones no es nada fácil porque están muy integradas en la sociedad.

¿Qué es un psicópata?

El origen de la palabra psicopatía tiene raíces griegas y su significado es “padecer mental”. Si uno se ajusta al DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) se puede apreciar cómo la psicopatía guarda relación, e incluso similitud, con el trastorno de personalidad antisocial, así como el narcisista. No obstante, y a modo personal, creo que podemos entender a una persona con algún tipo de trastorno o padecer mental como alguien que sufre y que de alguna manera vive en un grado de irrealidad. Esto último sería un elemento diferencial respecto a un psicópata, ya que dicha persona no padece ningún tipo de sufrimiento, así como no vive en ninguna irrealidad, es decir, es completamente consciente de cómo funciona.

Por lo tanto, una personalidad psicopática es aquella que intenta generar “locura” a quienes le rodean, atentando contra el ser de la persona, lo que conllevará un fuerte impacto en la autoestima y su consecuente malestar emocional en forma de ansiedad, depresión, estallidos de ira, culpabilidad, etc.

¿Qué características son comunes en los psicópatas?

La característica esencial de dicha personalidad es la fuerte necesidad de ejercer control, dominio o poder sobre el otro. Su estructura básica es la de una personalidad destructiva, contraria a la finalidad por la que el ser humano existe, es decir, ser constructivo para consigo y con el mundo. Para ejercer dicha destructividad, el psicópata ejerce violencia contra el ser, invirtiendo así la escala de valores qué tan importante es para el comportamiento y la salud mental. Por lo tanto, donde hay amor reinará el odio, donde hay belleza reinará la fealdad, donde hay verdad reinará la mentira, donde hay honestidad reinará la deshonestidad, y así sucesivamente.

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Pero ¿cómo consigue el psicópata llevar a cabo estas operaciones? Lo hace mostrando una imagen totalmente contraria a lo que es, y es por eso por lo que casi siempre llevan un “disfraz” que los integra socialmente.

Así pues, los rasgos más característicos podrían ser los siguientes:

  • Excesivo amor o excesiva emocionalidad. Si bien es cierto que a veces muestran directamente frialdad.
  • Aparente espontaneidad y naturalidad que encubre una personalidad altamente calculadora.
  • Fuertes intereses materiales manifestados como lo contrario, es decir, contradicción entre el desapego que dicen tener por el dinero y los hechos que llevan a cabo.
  • “Construcción” de una familia que está a su servicio bajo la apariencia de que es por el bien familiar, mostrando un excesivo sacrificio.
  • Dedicación a la manipulación del exterior para que así no vean su verdadero Yo.
  • Culpabilización exterior hacia todas las cosas, haciéndose ver como una víctima constante del mundo cuando realmente es verdugo.
  • Intento de dar la imagen de “buena persona” mediante la realización de actividades hacia terceros en forma de cuidados.
  • Agresiones mediante tácticas encubiertas con las que intenta poner a sus víctimas contra sí mismas (culpabilidad/autorreproches) para que sean ellas quienes se autodestruyan.
  • Actitudes de posesión y apropiación de personas y actividades de éstas, no respetando así sus voluntades e intentado gobernarlas completamente.
  • Alta capacidad para subir y bajar a la persona según sus intereses, es decir, hace pasar de ángel a demonio al sujeto externo fácilmente.
  • Uso de la ética, moral o normas como instrumento de manipulación hacia sus víctimas acusándolas de insolidarias, inmorales, egoístas… cuando no satisfacen sus intereses.
  • Si es descubierto o prevé castigo, se irá de dicho entorno para comenzar de nuevo su actividad psicopática en un ambiente desconocido.

¿Cómo se forma un psicópata?

Si bien es cierto que para explicar la formación de personalidad de un psicópata no se puede hablar en términos de verdad absoluta, sí que se puede hablar de las que más se acercan a su creación, es decir, las hipótesis formativas más plausibles.

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Dejando de lado la carga genética y yendo a la influencia ambiental, parece ser que las personalidades psicopáticas se originan alrededor de un sistema primario (familia) que llevan a cabo tratos inadecuados para con el niño. Entre dichos tratos, se ve como una educación que niega sistemáticamente al niño, lo rechaza y compara para menos constantemente, así como castiga física y psicológicamente, genera que el individuo forme su personalidad alrededor de la rabia, enojo, envidia… y es entonces cuando aquella persona que ha sido víctima en la adultez se convierte en verdugo, vengándose así pues del mundo.

Otra posible hipótesis formativa es cuando la educación trasladada ha sido sobreindulgente, es decir, el llamado entronamiento.  Con dicho trato se hace que el niño vaya generando creencias de estar por encima de los demás, así como creerse con derecho de saquear al mundo de manera impune. Por lo tanto, se acercaría a la personalidad narcisista que tanta relación tiene en muchas ocasiones con el psicópata.

Por último, otra hipótesis formativa, sería cuando se da un abandono psicológico/afectivo. Debido a esto, y de manera similar a la primera hipótesis explicada, el odio y posterior rencor que se va generando en la persona hace que más adelante se crea con derecho de abusar del entorno sin remordimiento alguno.

Cabría añadir también que, si bien el sistema primario es el gran originador de la personalidad explicada, sistemas secundarios como amigos y colegio pueden alterar dicha formación tanto para bien como para mal.

Y ahora, ¿qué hago si detecto a un psicópata? ¿cómo sobrevivo?

Si estamos seguros de haber desenmascarado a un psicópata, la mejor opción sería romper la relación con esa persona. No obstante, las relaciones humanas son complejas y no siempre es tan fácil poder cortar de raíz. Por lo tanto, las mejores pautas que se podrían llevar a cabo son las siguientes:

  • Trabajarse bien a uno mismo. Si potenciamos nuestro autoconocimiento y fortalecemos nuestra autoestima, así como todos los pilares que la componen, seremos capaces de leer mejor al mundo, manejarnos mejor emocionalmente y, por lo tanto, no ser presa fácil para estas personalidades.
  • Practicar un egoísmo positivo. Si algo es característico de las personalidades psicopáticas es el intento constante de que con quien establece relación esté a su servicio. Por ello, girar la atención a nuestras necesidades y quereres de manera sana y sin culpabilidad es esencial.
  • Minimizar el contacto y llegar al cero si se puede. Lo ideal sería no tener contacto ninguno, pero como bien se ha dicho antes en ocasiones no es tan fácil. No obstante, sería bueno que ese fuese nuestro objetivo final.
  • Retomar o expandir tu vida social. Al tratarse de personas que establecen poder/control sobre el otro, lo más común suele ser que intenten erradicar la existencia con el resto del mundo, en un intento pues de aislamiento con el exterior. Es por ello por lo que retomar buenas amistades, así como la posibilidad de ampliar nuestro círculo, puede ser una acción muy sanadora.
  • No flaquear, mantenerse fuerte. Algo recurrente en las personas que sufren relaciones de este estilo es que una vez dado el paso de romper y cambiar, hay momentos en los que más adelante les vuelven a entrar dudas y con ello retoman el contacto nuevamente. Bien por empatía nuestra o por intentos manipulativos suyos, esto es algo a intentar evitar ya que una cosa está clara, los psicópatas no cambian. Por lo tanto, si hubiese una recaída es importante volver al punto de distanciamiento.
  • Buscar ayuda profesional. En bastantes ocasiones una serie importante de puntos anteriores no se pueden conseguir sin ayuda profesional. La razón se debe a que la persona que ha estado coexistiendo con una personalidad psicopática suele estar muy dañada, así como normalmente no son capaces de ver la realidad. Es por ello por lo que un tratamiento psicológico ayudaría en las diversas áreas afectadas.
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Javier Arza Magra

Psicólogo General Sanitario

Bibliografía:

American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos Mentales (5ª ed.). EDITORIAL MÉDICA panamericana.

García, C.J. (2014). Realidad y Psicología humana. Autoría Medinaceli.

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