Adolescencia y sexualidad

adolescencia y sexualidad

Adolescencia y sexualidad se vuelve un tema un tanto difícil de abordar para algunos padres cuando llega esta etapa. Está claro que somos seres sexuados e independiente de nuestra edad sentimos y expresamos la sexualidad, pero aún así a muchos les cuesta hablar de ello abiertamente.

Infancia y sexualidad

Ya en la etapa prenatal existen manifestaciones genitales propias de la activación sexual, lo que indica que la respuesta sexual es funcional desde la vida intrauterina aunque sea de forma refleja. Incluso justo después del parto se pueden observar erecciones en los bebés. Durante la lactancia, el baño y demás cuidados, experimentan sensaciones placenteras observables a través de la respuesta genital. Y más adelante comienzan a frotar sus genitales mientras adoptan expresiones de placer y movimientos de caderas similares a los comportamientos de otros mamíferos. Veamos esto por edades:

  • Hacia los 2 años experimentan una intensa curiosidad por los genitales y probablemente asocian el contacto genital con el placer, observándose conductas de frotamiento manual y con objetos diversos.
  • A los 3 años son capaces de manifestar verbalmente el placer y pueden llamar la atención de sus progenitores cuando obtienen erecciones. En esta etapa es muy importante que los padres no traten los genitales de forma diferente al resto del cuerpo y no los confundan con multitud de palabras distintas. Así pues, si la oreja es definida como oreja, la vulva no puede ser “almejita” o “chichi”. Tampoco se debiera ser especialmente insistente en la limpieza del área genital, con ciertos límites, generando sensación de que los genitales son sucios.
  • A los 4 años los niños se preocupan por los aspectos reproductivos de la sexualidad y comienzan a preguntar de dónde vienen los bebés. También es una etapa un tanto escatológica, donde disfrutan y mantienen un elevado interés en las funciones en emuntorias y se recrean con el lenguaje asociado a la defecación y micción.
  • A los 5 años prestan especial atención a las manifestaciones sexuales de los adultos y comienzan, sin entender, hacer bromas sobre el sexo.
  • Entre los 6 y 8 años conocen las diferencias entre los genitales de ambos sexos. Junto con el modelaje de los padres, esta será una de las causas fundamentales de la aparición del pudor, lo que por otra parte, propicia la transgresión de exponer y curiosear con los genitales, por ejemplo jugando a los médicos. No se debe olvidar que para los niños de estas edades los juegos eróticos son justamente eso, juegos.
  • A partir de los 7 años hasta la adolescencia, la búsqueda y experimentación sexual no cesa, aunque está marcada por las reglas de los adultos, por lo que no se realizará a la vista de los mismos. Cualquier actividad sexual va a ser llevada a cabo con discreción. Para algunos comienza la época de masturbaciones colectivas y entrenamiento sexual con compañeros del propio sexo, que no tienen nada que ver con la homosexualidad, siendo muy frecuentes las experiencias sexuales entre hermanos.

Es lógico pensar que las conductas sexuales del menor no pueden tener el mismo significado que para el adulto y lo que pudiera parecer erotismo, en ocasiones, solo será imitación o curiosidad acerca de los genitales, ya que en la infancia se produce el proceso de identidad sexual y de género.

Adolescencia y sexualidad

En la adolescencia la sexualidad se expresa de forma abrupta al inicio de la pubertad afectando hasta la más íntima de sus fibras y convirtiéndose en la máxima preocupación en estas edades.

Es la etapa más crítica en cuanto a cambios de todo tipo, los adolescentes no solo tienen cuerpos distintos, sino que piensan, juzgan y actúan de forma diferente. Se trata de la etapa de la redefinición sexual, donde cambia el cuerpo, los vínculos afectivos y la relación con los demás, la forma de pensar, etc. y que estará marcada por distintos factores:

Factores personales:

La pubertad es el concepto referido a los cambios biológicos que convierten a la persona en efectiva para la reproducción. La pubertad se pone en marcha a través de la menarquia y el peso corporal. Donde podemos apreciar:

  • Respuestas espontáneas de lubricación y tumefacción.
  • El físico de otras personas se convierte en un estímulo excitante.
  • Aparición de fantasías y sueños eróticos.
  • Necesidad de masturbarse y buscar pareja.

Una de las primeras manifestaciones fisiológicas que marcan un hito en el desarrollo es la menstruación y para los chicos otro hito es la primera eyaculación.

Los chicos suelen iniciar la masturbación entre los 11 y 14 años; mientras que las chicas mantienen actitudes más negativas y son pocas las que defienden la autoestimulación. Entre los 15 y los 18 años manifiestan tener fantasías eróticas. Asimismo, el petting, lo que constituye la primera experiencia sexual en pareja y genera un estatus de adultez, se inicia de media a los 16 años.

Por último, el coito alcanza en ocasiones el rango de preciado trofeo entre los chicos y no merece la más mínima selección en las primeras experiencias que se viven como un examen necesario de superar lo antes posible para alcanzar el estado del adulto. Algunas chicas entran dentro del mismo esquema, accediendo al mundo de la “mujer” de esta forma. Cuando se accede a la sexualidad por el mero hecho de mantener cierto prestigio social frente a un grupo de la clase, se denomina síndrome de “Ready Teddy”.

Factores psicológicos:

A lo largo de toda la vida existe un egocentrismo intelectual, que es más marcado en la adolescencia. El egocentrismo intelectual de éste se caracteriza por una confianza excesiva en las ideas propias esto repercute en dos fenómenos:

  • Audiencia imaginaria: se cree el centro de atención y se preocupa más por lo que piensan los demás que por él mismo.
  • Fábula personal: piensa que sus experiencias son únicas e incomprensibles para los demás y, por tanto, incomunicables. Además, existe la creencia de que no les va a ocurrir nada.

En la adolescencia se pasa del pensamiento concreto al pensamiento formal, caracterizado porque lo real es concebido como un subconjunto de lo posible, por su carácter hipotético-deductivo y proposicional. Al poder razonar no solo sobre lo real, sino también sobre lo posible, el adolescente puede poner en tela de juicio todo lo que hasta ahora era inamovible: familia, escuela y sociedad.

Es la hora de desarrollar un sistema de valores acerca de la sexualidad, entendiéndola como una expresión de la intimidad, como gratificación del momento o algo reservado para las relaciones de amor. Es una época de intensa curiosidad sexual y donde tienen menos facilidad para distinguir los deseos y sentimientos sexuales de otras emociones. Por ello, algunos asumen que la relación sexual es un símbolo de libertad.

Factores interpersonales:

  1. Familia: la sexualidad del adolescente dependerá de las características de los padres, la configuración de la familia, la experiencia de la familia, y las actitudes, normas y valores de la familia. Es significativo el modo en que los padres promueven la autonomía y la responsabilidad personal de sus hijos, algo que no parece existir respecto a la sexualidad en la adolescencia. Se trata de una etapa donde resulta una marcada existencia de un doble código. Los chicos piensan permanentemente en el sexo mientras que los padres hacen una huida del tema. Del mismos modo, es un periodo donde los padres exigen cumplimiento de responsabilidades de adulto pero premiando reforzando como si fueran niños. Por lo que las primeras exploraciones sexuales suponen la etapa más crítica para algunos adultos, al punto que algunos padres están menos preocupados por el consumo de sexualidad y alcohol que por la sexualidad. El adulto potencia esta situación posiblemente debido a su propio aprendizaje anterior cuando a su vez era adolescente. Asumiendo así solamente una concepción preventiva de la educación sexual.
  2. Amistades: el adolescente se emancipa de la familia y el grupo de iguales es el que adquiere mayor relevancia. La influencia de los pares es la más importante, ya que pasan a ser puerto de refugio, aunque los padres siguen manteniendo el estatus de base de seguridad. El grupo es el mecanismo que le permite salir del ámbito familiar e ingresar al ámbito social de una forma adecuada y, en cierta manera, protegida, ya que el grupo se convierte en un espacio donde se puede actuar, reflexionar, ensayar conductas, generar habilidades e ir elaborando su identidad. Le da al joven una sensación de pertenencia donde se apoyará e incluso inducirá a la experimentación sexual.
  3. Parejas: tener pareja supone el foco de máxima atención para la inmensa mayoría de los adolescentes, se encubra o no. La formación de parejas es un estímulo esencial para la experimentación sexual. Al principio de la adolescencia solo existen amigos del mismo sexo, después se pasa a la pandilla de chicos y chicas, y generalmente, se pasa a la formación de pareja.

Factores socioculturales:

Los medios de comunicación no cesan de enviar mensajes implícitos y explícitos acerca de distintos modos de acceder a la sexualidad y del supuesto éxito en dicho acceso, orientado desde una perspectiva de consumo. En la escuela, los chicos con tipología más acorde a los estereotipos y un alto nivel de liderazgo acceden a sus primeras relaciones sexuales coitales con un grupo de chicas que, asumiendo el síndrome de “Ready Teddy”, tienen relaciones solo por el deseo de estar junto al líder y ganar la competición frente a otras chicas de la clase. El resto de los chicos del mismo entorno generan un alto nivel de envidia y frustración por no tener acceso a la sexualidad, lo que contribuye a que, en la etapa adulta tengan relaciones sexuales siempre que haya alguna posible pareja sexual dispuesta, aunque la atracción no sea especialmente intensa.

Además, aquí se encuentra presente el factor del sexismo que se definió como un prejuicio hacia las mujeres con una actitud de hostilidad y aversión que conlleva un tratamiento desigual y perjudicial para las mujeres. En la actualidad el sexismo se ha transformado y se ha convertido en sexismo ambivalente conformado por actitudes hostiles que conllevan un perjuicio para la mujer, o bien por actitudes benevolentes que idealizan el rol tradicional de la mujer adoptando los hombres un papel protector. Esto no hace más que poner de manifiesto que es necesaria la intervención en medios de comunicación y en la escuela, con una perspectiva de género, para erradicar el sexismo cómo fuente entre otras cosas del maltrato a la mujer.

Orientación sexual en adolescentes

Cuando hablamos de orientación sexual nos referimos al sexo, masculino o femenino, hacia el que una persona se siente atraída. Existen varios tipos de orientación sexual, son los siguientes:

  • Heterosexual (o “hetero”): sienten una atracción romántica y física por los miembros del sexo opuesto.
  • Homosexual (gay o lesbiana): sienten una atracción romántica y física por los miembros del mismo sexo.
  • Bisexual: sienten atracción romántica y física por los miembros de ambos sexos.

¿Se puede elegir la orientación sexual?

La orientación sexual de una persona no es algo que se pueda elegir ni cambiar del mismo modo que no podemos escoger nuestra estatura o color de los ojos, tampoco podemos elegir nuestra orientación sexual.

Hasta el momento no se sabe qué es exactamente lo que determina la orientación sexual de una persona, pero lo más probable es que se deba a una variedad de factores biológicos y genéticos. Tanto los médicos expertos y organizaciones como la Academia Americana de Pediatría (APP) y la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) consideran que la orientación sexual forma parte de la naturaleza de una persona y que ser gay no forma parte de ningún trastorno mental ni anomalía.

A pesar de los mitos que puedan existir en cuanto a que la homosexualidad es causada por las experiencias tempranas vividas en la infancia o a la educación recibidas, esto carece de base científica.

¿A qué edad se sabe la orientación sexual?

Identificar la propia orientación sexual, es algo que los niños o adolescentes suelen reconocer desde muy temprana edad. Ya en la infancia los niños y niñas “se enamoran” y esto puede ser una señal en algunas ocasiones de cuál es el sexo que les atrae.

Realizar una toma de conciencia y aceptación sobre la propia orientación sexual puede llevar un tiempo. Tener pensamientos sexuales hacia personas del mismo sexo y del sexo opuesto es algo bastante frecuente cuando los adolescentes exploran su emergente sexualidad.

Algunos pueden experimentar con el sexo incluso teniendo experiencias sexuales con miembros de su propio sexo mientras se encuentran en ese periodo de exploración. Estas experiencias por sí solas, no significan necesariamente que sea homosexual o heterosexual.

Finalmente, una vez que toman conciencia de la propia orientación sexual, algunos adolescentes homosexuales pueden sentirse muy cómodos y aceptar su sexualidad, mientras que a otros les puede resultar confuso y difícil de hacer.

Cómo se sienten los adolescentes respecto a su sexualidad

Generalmente, la sexualidad puede afectar a los adolescentes, indistintamente de su orientación sexual. Esto se puede observar en cierto estrés en el ámbito académico, las notas, las actividades, el deporte o en las relaciones con los amigos.

Sin embargo, los adolescentes homosexuales o bisexuales pueden contar con un estrés añadido, en la medida que se vean obligados a “ocultar” quiénes son y su preferencia sexual. Del mismo modo que pueden enfrentarse a los prejuicios y estereotipos al revelar su condición.

Pueden sentirse diferentes cuando su entorno comienza a manifestar y hablar abiertamente sobre sentimientos románticos, citas o sexo. En ocasiones, sienten que “se espera” que sean heterosexuales, lo cual les frena a compartir su inclinación o a fingir solo por encajar en los estándares socialmente deseados.

También les preocupa si serán o no aceptados por su familia y amigos. El miedo a la discriminación, el rechazo o a la violencia deriva que muchos vivan en silencio su orientación, por lo que pasan un tiempo de reflexión antes de compartir su condición para sentirse más seguros.

Padres y sexualidad adolescente

Ya hemos visto que la sexualidad en la adolescencia también puede ser vivida como confusa o angustiosa para algunos padres. A veces, tienen la sensación de que no están preparados para esta transición y concretamente, si su hijo/a es gay, menos aún.

Para algunos ha sido claro desde el principio que su hija o hija era gay, pero para otros no deja de ser una sorpresa. Por suerte, muchos padres de niños y niñas homosexuales, comprenden y apoyan a sus hijos y se sienten contentos por la confianza que han tenido éstos al compartir con ellos su orientación.

Pero también hay casos en los que sienten tristeza y desilusión al conocer esta condición, pensando en la posibilidad de que sufran algún tipo de acoso, malos tratos, que sean juzgados o los rechacen. Así como otros, simplemente rechazan esta condición, lo que supone un duro golpe para el adolescente.

Consejos para padres sobre sexualidad

  • Abordar el tema del sexo, la sexualidad o la orientación sexual con naturalidad.
  • Compartir con ellos información de forma objetiva.
  • Dotarles de herramientas e información sobre una sexualidad responsable, sana y segura.
  • Escuchar y atender sus miedos y dudas.
  • Transmitirles que (los padres) son una fuente de seguridad y no les van a juzgar.

Conclusión

Debemos hablar con los adolescentes de una forma sincera sobre la sexualidad. Para ellos se trata de una época de altibajos emocionales en los que la sexualidad y la orientación sexual va a cobrar un especial interés.

Desde la postura de los padres, se debe formar al adulto responsable que disponga de la información necesaria para que cuando esté listo, pueda comenzar a tener unas relaciones sexuales responsables y seguras, por lo que el diálogo será imprescindible.

En la medida que se permita a los niños participar y desarrollar su confianza para poder opinar y formar sus propias ideas sobre la sexualidad, estaremos haciendo un buen trabajo. Ya que cuanto más hablemos con ellos desde las escuelas y desde casa, más seguros podrán sentirse respecto a las decisiones que tomen en esta nueva etapa.

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

 

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