FOMO: Cuando el miedo a perderse el plan se convierte en una adicción social

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Es viernes por la noche. Estás en casa, quizás descansando después de una semana agotadora. Tu móvil vibra. Es una notificación de Instagram. Abres la aplicación casi por reflejo, sin pensarlo. Y ahí está: una foto de tu grupo de amigos, o quizás de esa conocida del trabajo, brindando en una terraza, riendo, aparentemente viviendo el momento más épico de sus vidas. De repente, la calma de tu sofá se transforma en inquietud. Una sensación punzante te recorre el estómago. ¿Por qué no estoy ahí?, ¿Se habrán acordado de mí?, ¿Es mi vida lo suficientemente interesante?. 

Si te reconoces en esta escena, queremos decirte algo desde Psybilbo: no estás solo, y lo que sientes tiene nombre. Se llama FOMO (Fear of Missing Out), y se ha convertido en una de las epidemias silenciosas más potentes de nuestra era digital. 

En nuestro gabinete, cada vez recibimos a más pacientes que, como tú, sienten que viven en una carrera constante por no quedarse atrás, por estar en todas partes, por validarse a través de la presencia digital. Pero, ¿qué es exactamente esta «tiranía» que nos impide disfrutar del presente? ¿Por qué nos afecta tanto, especialmente aquí, en nuestra cultura social? Y lo más importante: ¿cómo puedes recuperar el control de tu tiempo y tu bienestar? 

Desde Psybilbo te invitamos a dejar el móvil un momento (o a usarlo solo para leer esto con calma), respirar hondo y acompañarnos en este viaje hacia el JOMO (Joy of Missing Out), el placer de elegir dónde quieres estar. 

¿Qué es exactamente el FOMO? 

Más que una simple envidia, el FOMO es una ansiedad de fondo constante. Es la percepción distorsionada de que, mientras tú estás con tu rutina, los demás están viviendo experiencias increíblemente gratificantes de las que tú estás excluido. 

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Vivimos en un escaparate continuo. El problema es que comparamos nuestra realidad «sin filtros» (con nuestro cansancio y nuestros problemas) con los «mejores momentos» editados de los demás. Esta comparación injusta es la gasolina que alimenta tu ansiedad. 

La presión de la cuadrilla 

En Psybilbo vemos a muchos pacientes que sienten una presión inmensa por fichar. Faltar a un poteo o no estar en la lonja un sábado no se siente solo como perderse un plan, sino como un pequeño acto de desconexión del grupo. El miedo no es solo a perderse la fiesta, sino a perder el hilo de las bromas internas, a dejar de ser «uno de los nuestros». Si a esto le sumas el grupo de WhatsApp echando humo, la sensación de urgencia por estar presente se multiplica. 

¿Por qué no puedes soltar el móvil? 

No es falta de fuerza de voluntad, es química. Las redes sociales funcionan como una máquina tragaperras: buscas una recompensa (un like, una noticia, una foto) que llega de forma impredecible. Esto libera dopamina en tu cerebro, enganchándote a ese ciclo de comprobación constante. 

Pero este hábito tiene un coste. El FOMO nos lleva al Phubbing (ignorar a quien tienes delante por mirar el móvil) y al Vamping (robarle horas al sueño por seguir conectado), lo que acaba disparando nuestros niveles de ansiedad y empeorando nuestro descanso. 

La solución: Del FOMO al JOMO 

Frente a esta tiranía, ha surgido un antídoto libertador: el JOMO (Joy of Missing Out), o el placer de perderse cosas. 

El JOMO no significa aislarse ni convertirse en un ermitaño. Significa elegir. Es la satisfacción tranquila de saber que estás donde quieres estar, ya sea en casa con un libro o paseando por Abando, sin importarte lo que hagan los demás. Es cambiar el «tengo que ir» por el «quiero estar aquí». 

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Estrategias: ¿Cómo recuperar tu tiempo? 

Sabemos que romper el ciclo no es fácil, pero es posible. Desde Psybilbo recomendamos empezar con estos pequeños cambios prácticos: 

  1. Desactiva las notificaciones: Sé tú quien decida cuándo mirar el móvil, no dejes que un pitido decida por ti. Deja activas solo las llamadas importantes. 
  2. Practica la «higiene digital» en casa: Intenta dejar el móvil fuera del dormitorio o establece zonas «libres de pantallas», como la mesa de comer. Recupera las conversaciones cara a cara sin interrupciones. 
  3. Cuestiona lo que ves: Cuando veas esa foto perfecta en redes, recuérdate a ti mismo: «Esto es solo un recorte de la realidad, no la vida entera de esa persona». 4. Reconecta con el mundo real: Sal a dar una vuelta sin el teléfono. Al principio te sentirás raro, pero pronto redescubrirás el placer de observar tu ciudad y tus pensamientos sin distracciones. 

Conclusión 

Tu tiempo es tuyo. La próxima vez que sientas esa punzada de ansiedad por no estar «en el plan», respira hondo y recuerda que la felicidad solo ocurre en el presente, no en una pantalla. 

Si sientes que la ansiedad social o la dependencia del móvil te están superando, en Psybilbo estamos aquí para ayudarte a desconectar del ruido y reconectar contigo mismo.

 

Jon Ander Curto

Psicólogo General Sanitario


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