Videojuegos: de la adicción al disfrute

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Los videojuegos han trascendido la esfera del simple entretenimiento. Hoy son complejos ecosistemas digitales que exigen, y a menudo potencian, sofisticadas habilidades cognitivas. Abordar el fenómeno del juego digital requiere objetividad: reconocer su potencial como herramienta de desarrollo mental, pero también comprender el riesgo real de la adicción que reside en su naturaleza de activar el sistema de recompensa cerebral. El desafío, tanto para jugadores como para profesionales de la salud, es encontrar la dosis óptima que maximice los beneficios sin incurrir en un patrón destructivo.

El videojuego como herramienta para el desarrollo cognitivo

La evidencia científica revisada indica que el uso regular y consciente de videojuegos puede ser una herramienta útil para el entrenamiento y la evaluación mental, mejorando competencias cognitivas y psicológicas. Los géneros que exigen estrategia y acción en tiempo real demandan una toma de decisiones rápida, planificación estratégica compleja y una coordinación viso-espacial ágil.

Más allá de lo cognitivo, los videojuegos multijugador masivos y colaborativos fomentan habilidades psicológicas blandas esenciales. La necesidad de coordinación de equipos en títulos como League of Legends exige trabajo en equipo, apoyo mutuo y comunicación para superar objetivos. Esta necesidad de colaboración activa fortalece las competencias para desarrollar una buena resiliencia, ayudando a manejar la frustración y a conciliar el manejo de situaciones difíciles fuera del entorno digital.

La Clave del Equilibrio: Diferencia entre Uso Intensivo y Uso Adictivo

Uno de los puntos de mayor confusión es la diferencia entre jugar muchas horas por afición (uso intensivo) y jugar de manera patológica (uso adictivo). El Consejo General de la Psicología de España enfatiza que la cantidad de tiempo de juego por sí misma no define el riesgo.

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La distinción crítica radica en el deterioro del funcionamiento psicosocial. Un jugador puede dedicar un alto número de horas a su pasión, pero si su rendimiento académico, su vida laboral, sus relaciones familiares y su salud permanecen intactos, se considera un uso intensivo no problemático. El tiempo, en este caso, es flexible y manejable.

En contraste, el patrón de uso adictivo o problemático se establece cuando el juego provoca o agrava un deterioro significativo. Esto ocurre cuando el juego se convierte en un mecanismo de escape que, en lugar de solucionar problemas previos, los magnifica, llevando al aislamiento, el mal rendimiento académico y el conflicto familiar.

Criterios de alarma: Reconociendo el trastorno por uso de videojuegos

La Organización Mundial de la Salud reconoció el Trastorno por Uso de Videojuegos. Este diagnóstico se aplica si un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente se caracteriza por tres criterios fundamentales que deben estar presentes por al menos 12 meses:

  1. Deterioro en el Control: Existe una incapacidad sostenida para controlar el inicio, la frecuencia, la intensidad o la duración de las sesiones de juego.
  2. Prioridad Escalada: El juego adquiere mayor prioridad sobre otros intereses vitales y actividades diarias esenciales (estudios, trabajo, socialización).
  3. Continuación a Pesar del Daño: El jugador continúa o intensifica el juego a pesar de conocer las consecuencias negativas severas que está causando en su vida (interpersonales, de salud o académicas).

Este patrón adictivo refleja una dependencia psicológica y una pérdida de capacidad de autorregulación que exige atención profesional.

Recuperar el control: Pautas de prevención y tratamiento

Encontrar el equilibrio es un acto de planificación consciente. Requiere establecer límites claros y activos sobre el tiempo y el contenido de los juegos, y asegurarse de que se concilien adecuadamente con el descanso, la actividad física y el contacto social.

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Si identificas en tu comportamiento o en el de un ser querido estos criterios de deterioro funcional y pérdida de control, la intervención especializada es indispensable.

Desde Psybilbo recomendamos enfocar el juego como un desafío mental y una herramienta de desarrollo, no como un escape de tus responsabilidades. Si notas que has perdido el control, que el juego desplaza persistentemente tus obligaciones esenciales, o que continúas jugando a pesar de sus consecuencias negativas, no dudes en buscar apoyo especializado en adicciones comportamentales. La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es la línea de tratamiento principal para este tipo de adicciones, proporcionando las herramientas necesarias para identificar y reestructurar los hábitos no saludables, recuperando así el control sobre tu vida.

Jon Ander Curto

Psicólogo General Sanitario

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