Nueve estrategias para dejar de estar triste

psicólogos abando

La tristeza es una emoción muy común que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida. Se trata de una emoción básica y universal, es decir, que todos tenemos la capacidad de poder sentirla, y que se puede originar debido a una pérdida, una ofensa o frente a la percepción de falta de competencias para afrontar una situación.

Como vimos en un post anterior Tristeza o depresión, ¿cuál es la diferencia?, la tristeza tiene una función adaptativa que nos permite aprender y reflexionar sobre nuestros comportamientos, pero cuando pierde este factor adaptativo y se prolonga en el tiempo es cuando debemos ponerle remedio.

Estrategias para dejar de estar triste

Hay que recalcar que dentro de las funciones de las emociones, en ocasiones, conectar con la tristeza es totalmente necesario para poder cerrar una etapa o seguir adelante. Pero en los casos en los que tenemos que desligarnos de la emoción porque estamos sobre-conectados con a ella, ahí es donde emplearemos las estrategias para su control.

En el momento que este estado nos invade y no sabemos cómo ponerle freno, podemos utilizar algunas estrategias para sentirnos mejor:

1. Autocompasión:

Consiste en expresar las emociones negativas (verbalmente o llorando) como una forma de canalización. Se trata de que te permitas estar triste. El llanto puede ser un proceso de liberación y descarga de tensión. Por lo que si necesitas desahogarte, no te reprimas.

2. Humor:

Busca la parte humorística o irónica cuando comiences a sentirse triste. Es importante tener en cuenta que el humor u otras formas de distracción no son la solución ideal, pero pueden mejorar el funcionamiento y te pueden dar cierta sensación de control.

3. Desviar la atención:

Aumentando la sensibilidad corporal conectando con tus sensaciones. También se pueden utilizar técnicas en imaginación mediante imágenes agradables o práctica de mindufulness. Muchas veces para desengancharnos de la emoción necesitamos desviar nuestra atención hacia otro lado.

4. Limita hablar sobre lo ocurrido:

Limitar
 conversaciones prolongadas o frecuentes sobre sentimientos 
negativos, ya que los intensifican (además pueden producirtensiones con amigos o familiares). Ya que la sobreinformación sobre cómo te sientes puede hacer que más tarde te quedes en un estado de rumiación sobre lo sucedido. Intenta ayudarte de los demás para distraerte.

5. Aumentar la tolerancia a los sentimientos negativos:

En respuesta a un pensamiento como “no puedo soportarlo”, se anima a cambiarlo por uno más adaptativo como “soy bastante fuerte para aguantarlo”. Cuando se es capaz de tolerar niveles altos de disforia sin sentirse demasiado alterado, se experimenta un aumento de control que, en sí mismo, detiene los efectos de la tristeza. También, fortalece su tolerancia e incrementa el tiempo entre el sentimiento de tristeza y la puesta en práctica de recursos adaptativos para disminuirla.

6. Aprender a perdonar: 

El rencor y el resentimiento nunca han sido buenos compañeros de vida. Aprender a perdonar puede repercutir directamente en tu emoción de la tristeza. A veces, se trata de perdonar a alguien y, otras veces, de perdonarnos a nosotros mismos.

7. Maneja tu nivel de estrés:

El estrés es como nuestro archienemigo durmiente. Cuantas más herramientas tengas para poder rebajar los niveles de estrés, más control tendrás sobre tu estado emocional. Evita las situaciones que te generen estrés, tómate tiempo para ti mismo y aléjate de las personas que puedan provocarte este estado.

8. El lado positivo:

Todo en la vida tiene las dos caras de la moneda y en nuestra mano está hacia cuál mirar más o en mayor profundidad. Nuestros pensamientos repercuten directamente sobre nuestras emociones, es por ello por lo que intenta conectar con ese lado positivo o sacar algún aprendizaje de la situación.

9. Aceptación:

Muchas veces e origen de lo que nos produce la tristeza no tiene una solución, por tanto no nos queda más remedio que la aceptación. La aceptación no implica que nos guste o estemos contentos con lo ocurrido, se trata de reconocer los hechos tal y como han ocurrido y no resistirnos o tratar de cambiar lo que ya ha pasado.

Conclusión

En definitiva, la tristeza es un estado que debe ser pasajero y no especialmente intenso. Cuando la tristeza cambia en su intensidad y frecuencia es cuando debemos plantearnos si realmente es tristeza lo que sentimos o si detrás de ésta se esconde algo más profundo. Por ello, en nuestro gabinete de psicólogos de Bilbao, estamos dispuestos a ayudarte en este proceso y descubrir su origen. Contacta con nuestro equipo de expertos.

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

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