Consecuencias emocionales y psicológicas tras el aborto

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El aborto, se puede vivir generalmente de dos maneras: la primera, como un evento potencialmente estresante en el contexto de una vida normal; y la segunda, como una respuesta que alivia la angustia causada por un embarazo no deseado.

A pesar de que el 15% de los embarazos terminan en abortos espontáneos, e incluso el 40% resultan abortos naturales o pérdidas tempranas, el aborto sigue siendo un asunto muy controvertido y, en muchas ocasiones, un tema tabú.

La interrupción del embarazo no es un evento que todas las mujeres, o parejas, vivan del mismo modo. Su entorno personal, familiar, social, legal y cultural determinarán el modo de afrontar dicha situación.

¿Qué es un aborto? 

Un aborto es la interrupción del embarazo, o más concretamente, la interrupción de la gestación del embrión abruptamente durante los primeros 180 días. Independientemente de cuál sea el tipo de aborto, el feto muere y se expulsa del cuerpo.

¿Qué tipos de aborto existen?

  • Aborto espontáneo: debido a causas naturales, donde se expulsa al feto, o incluso el embrión antes de la 20 a 26ª semana de gestación sin provocarlo.
  • Aborto inducido: interrupción deliberada de un embarazo por cualquier medio antes de la 20ª semana de gestación.
  • Aborto tardío: suele ser producto de la debilidad del cuello del útero o de la muerte fetal debido al anudamiento del cordón umbilical.
  • Aborto retenido o fallido: el feto muere y es retenido en el útero por ocho semanas o más; nos damos cuenta de que tenemos un aborto a través de la ecografía que muestra que el corazón del feto ha dejado de latir.
  • Aborto séptico o por infección: se produce cuando en la placenta o el feto genera una infección que acaba con la vida de éste.
  • Aborto terapéutico: se practica cuando el embarazo se convierte en un riesgo muy alto para la salud y supervivencia de la mujer; o si el feto viene con malformaciones o enfermedades graves que puedan afectar a su vida al nacer.
  • Aborto farmacológico: se utilizan fármacos para interrumpir el embarazo y resulta ser el método más seguro de todos.
  • Aborto quirúrgico: se utilizan medios mecánicos para interrumpir el embarazo y retirar el feto del cuerpo de la mujer. Los métodos pueden ser la aspiración, el raspado y la inyección de sustancias que permiten ir extrayendo las partes del feto.
  • Aborto legal: los países con aborto legal aceptan que se practique en algunos casos el aborto.
  • Aborto ilegal: sucede en países en los que el aborto voluntario no está permitido; resulta altamente peligroso, ya que no ofrece garantías sobre el lugar o la persona que lo practica.

Causas del malestar emocional y psicológico tras el aborto

La experiencia del aborto en la mujer está sujeta a su evaluación de la gestación y el aborto, y de lo que estas significan en su vida. Sin duda, el mejor predictor de la salud psíquica de una mujer tras el aborto, será su salud mental previa.

De este modo, podemos definir como fuentes generadoras de malestar: el término de un embarazo deseado o significativo, la presión externa para practicar el aborto, la posición percibida al aborto por parte de la pareja, los padres o la familia o amigos o la percepción de falta de apoyo social.

Entre los factores que pueden incrementan las reacciones de malestar emocional o psicológico están la personalidad, una baja autoestima, antecedentes psicológicos o psiquiátricos o la falta de apoyo.

Síntomas frecuentes tras el aborto

Tras el aborto, lo físico y lo psicológico se entrelazan y puede dar lugar a un conjunto de síntomas como forma de expresión de la vivencia traumática. Entre el 7 y el 33% de las mujeres presentan una tristeza patológica tras la pérdida.

La tristeza puede ser adaptativa o no, pero el hecho de negar este tipo de emociones implica una posible elaboración de un duelo no resuelto. Los síntomas que pueden acompañar este proceso son:

  • Estados de culpa y desconcierto.
  • Miedo a una futura gestación.
  • Sensación de vacío.
  • Incapacidad para darle significado a la pérdida.
  • Necesidad de darle sentido a lo sucedido y conocer las causas.
  • Tristeza o abatimiento.
  • Irritabilidad.
  • Temor a la esterilidad.
  • Depresión o ansiedad.
  • Revivir el momento traumatizante.
  • Rechazo de su propia sexualidad o de la pareja.

Aborto de un embarazo deseado

La muerte de un hijo no nato puede ser percibida como un intento frustrado de creación de una familia, sobre todo cuando se trata de un primer embarazo que se espera con gran ilusión.

La red social como los amigos, compañeros de trabajo o la familia, se convierten en un mecanismo inductor o reductor de estrés ante la pérdida de un hijo. El apoyo social disminuye o aumenta el estrés, así como el riesgo de padecer trastornos psicológicos.

También, es frecuente experimentar sentimientos de tristeza o culpa tras un aborto. Aceptar y respetar esas vivencias es lo más importante para poder superar la experiencia y seguir adelante.

Asimismo, en determinados casos, un aborto inducido o espontáneo puede desencadenar trastornos psicopatológicos como el Síndrome postaborto (SPA), el trastorno por estrés agudo (TEA), el trastorno por estrés postraumático (TEPT) y el trastorno adaptativo (TA). Los cuales, generalmente, serán de carácter transitorio.

Aborto de un embarazo no deseado

Los efectos emocionales o psicológicos experimentados por la interrupción de un embarazo no deseado dependen en gran medida del contexto legal, cultural y familiar en el que la mujer toma la decisión, la atención recibida y del tipo de procedimiento.

Existen diversas reacciones al aborto inducido. Muchas mujeres sienten un alivio tras resolver una situación inesperada que no deseaban. Incluso, pueden sentirse ambivalentes, aunque estén convencidas de que ésa fue la mejor decisión.

El convencimiento de que abortar es la opción más adecuada resulta esencial para la pronta recuperación de la salud emocional. Lo ideal es que sea fruto de un proceso de reflexión, que la decisión se tome sin presiones y con la mayor tranquilidad posible. Pero por desgracia, esto no siempre puede ser así.

Los estudios demuestran que la mayoría de las mujeres adultas que decidieron y lograron interrumpir el embarazo no deseado, en condiciones legales y seguras dentro del primer trimestre, no solo no reportan reacciones negativas, sino que experimentan sentimientos de alivio y manifiestan sentirse satisfechas con su decisión.

Las consecuencias emocionales del embarazo no deseado en los padres y sus hijos pueden generar estrés emocional duradero. Los niños nacidos de embarazos no deseados están en riesgo de abuso, negligencia, enfermedad mental y privación de una vida de calidad. Los embarazos que son fruto de la coerción, violación o el incesto, dan lugar a mayor malestar emocional potencial en los niños, así como en sus padres.

Los hombres y el aborto

Cuando se habla del aborto, existe una tendencia a dejar olvidada a la figura del hombre en este proceso. Los hombres, también son parte de lo ocurrido y, generalmente, son vistos bien como obstaculizadores, o bien como un apoyo de las necesidades, derechos y decisiones de las mujeres.

Evidentemente, los hombres no tienen una experiencia directa, corporal, como puede experimentar una mujer con el aborto. Pero se relacionan con éste, a través de la experiencia y el discurso que les ofrece su pareja o a través de las consecuencias en el bienestar emocional y psicológico.

En muchas ocasiones, se trata de una experiencia significativa en la vida del varón, donde también pueden experimentar emociones como la culpa, pena, una tendencia a realizar conductas que pongan en riesgo su salud, miedo, ansiedad, tensión, remordimiento, responsabilidad, insensibilidad, rechazo o confusión.

A grandes rasgos, podemos diferenciar dos reacciones frente al aborto, algunos varones aceptan completamente que se trata de un asunto de “la mujer” y dejan que carguen con toda la responsabilidad o respetan sus deseos y necesidades, y otros, desean una mayor participación y se resienten al no ser informados del embarazo o no ser tomados en cuenta de la decisión de abortar o no.

Por todo ello, pueden pasar por estados de sentimientos ambivalentes entre la aflicción y el alivio o la satisfacción de la decisión tomada. Muchos hombres refieren que esperan el reconocimiento de que el embarazo y el aborto también son significativos para ellos y, en ocasiones, no saben como enfrentarse a dicha situación.

Conclusión

Los factores que predicen mejor la reacción tras un aborto en el primer trimestre son: las percepciones de estigmatización, la necesidad de guardar el aborto en secreto y el escaso apoyo social para tomar la decisión; una historia previa de problemas de salud mental, factores de personalidad como un una baja autoestima y el uso de estrategias de afrontamiento como la evitación y la negación; y características de la propia gestación, incluyendo si el embarazo era deseado o no.

Como hemos ido viendo, el aborto está influido por múltiples variables, cada proceso es distinto y se vive de una forma subjetiva. Es ciertamente difícil hacer una generalización al respecto. Por lo que si te encuentras atravesando este proceso y necesitas poder abordarlo, desde nuestra consulta de PsyBilbo, te atenderemos en lo necesario para la asimilación y superación de esta etapa.

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