Cómo minimizar el impacto psicológico de la cuarentena

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La mayoría de las noticias que nos rodean en la actualidad están relacionadas con el CoronavirusCOVID-19 y su rápida expansión por todos los continentes. Sin duda, es algo que nos afecta a todos y forma ya parte de todos nosotros. En pocos meses, ha puesto nuestro mundo patas arriba y ha hecho que nos replanteemos algunos o muchos aspectos de nuestra vida en esta cuarentena.

Encontrarnos de pronto viviendo bajo confinamiento ha podido despertar algunas inseguridades, miedos, angustias o malestares dormidos. Y es que, esta situación anómala supone una separación de nuestros seres queridos y amigos; incertidumbre sobre lo que pasa y cuándo terminará; y sobre todo, una pérdida de nuestra libertad.

¿Qué impacto psicológico tiene la cuarentena?

Una de las consecuencias más evidentes del impacto psicológico que puede acarrear la cuarentena son los síntomas que se describen en el Trastorno por Estrés Agudo. Las personas que se encuentran bajo confinamiento sienten a menudo:

  • Agotamiento.
  • Desapego.
  • Ansiedad a tratar con gente contagiada, en duda o no contagiada.
  • Irritabilidad.
  • Insomnio.
  • Poca concentración.
  • Falta de decisión.
  • Deterioro del desempeño laboral.
  • Rechazo al trabajo o consideración de renuncia.

Si además, se ha estado en contacto con personas que han dado COVID-19 positivo se añaden síntomas como: temor, nerviosismo, tristeza o culpabilidad. Y en el caso de los sanitarios que han sido puestos en cuarentena, pueden presentar: conductas de evitación, molestia, miedo, frustración, culpa, impotencia, aislamiento, soledad, nerviosismo, ansiedad, estrés, tristeza o preocupación.

¿Qué puede aumentar el malestar en la cuarentena?

  1. Duración de la cuarentena: la incertidumbre asociada al estado de la cuarentena, así como a la duración de la misma, repercute directamente en nuestra salud mental y física.
  2. Miedo al contagio: existe temor a contraer el virus y poder contagiar a otros, en especial, a algún familiar o amigo que se encuentre en la franja de riesgo. Es posible, incluso, experimentar algún síntoma de la pandemia que sea de origen psicosomático.
  3. Aburrimiento y frustración: encontrarnos fuera de nuestra rutina habitual y el aislamiento de nuestro entorno puede llevarnos a sentir aburrimiento, frustración y/o ansiedad. Tener que encajar nuestros hábitos en el espacio de nuestra casa puede resultarnos difícil o, incluso, imposible.
  4. Sobreinformación o bulos: muchos sienten que están escasamente informados por las autoridades competentes o que circula un exceso de información que no está debidamente contrastada, lo que aumenta el nerviosismo.
  5. Suministros: no tener los suministros necesarios (comida, agua, ropa, medicinas, elementos deportivos o de entretenimiento, etc.) para pasar la cuarentena puede llevar a la frustración y el enfado con uno mismo o los que lo rodean.

¿Cómo explicarle a los niños que es el coronavirus?

Dependiendo de la edad del niño tendremos que amoldar nuestra explicación. Las siguientes recomendaciones son adaptadas para niños entre 4 y 10 años, ya que necesitan un ajuste sencillo de la información. A partir de los 10 años entienden conceptos más complejos, sin que tengamos que realizar mucho cambio de los datos.

– Les podemos informar que el coronavirus es:

  • Hablarlo con ellos sin esperar a que pregunten.
  • Corregir la información que hayan podido recibir de forma errónea.
  • Sinceridad en relación a la gravedad del virus.
  • Informar sobre los síntomas más frecuentes: fiebre, tos y sensación de falta de aire.
  • Informar que la mayoría de los casos se recuperan, pero hay que tener especial cuidado con los mayores.
  • Darles seguridad y confianza en que hay muchos profesionales sanitarios que luchan contra el virus.

– Cómo podemos explicárselo:

  • Atender su miedo, angustia o preguntas.
  • Adaptar el lenguaje a su comprensión y conocimientos.
  • Hablar del tema, pero sin saturarles con un exceso de información.
  • Fomentar espacios seguros donde puedan expresarse, escuchar y preguntar.
  • Evitar hablar sobre personas muy enfermas o que han fallecido.
  • Si no tenemos la respuesta, es preferible ser sinceros que mentirles; quizás podéáis buscar la respuesta juntos.
  • Usar dibujos o juguetes para representar la situación.

Asimismo, a los más peques de la casa les podemos dar el super-poder de protegerse, enseñándoles a:

  • Lavarse las manos con jabón.
  • Taparse mientras tosen o estornudan con un pañuelo desechable que posteriormente tendrán que tirar a la basura.
  • Evitar tocarse los ojos, nariz o boca.
  • Evitar el contacto físico con amigos u otras personas.
  • Que le cuenten a un adulto si no se encuentran bien o tienen malestar.

Y por último, debemos tener especial cuidado con nuestras conductas y palabras, ya que aunque sean pequeños nos observan y aprenden de nosotros.

Si los niños no acuden al colegio en la cuarentena

Durante el periodo de la cuarentena no acuden a la escuela o a las actividades extraescolares, de manera que es importante organizarse con antelación. Las recomendaciones en este caso son las siguientes:

  • Mantener los horarios y rutinas familiares.
  • Promover tiempo libre para jugar, hacer deporte o el movimiento corporal.
  • Seguir unos horarios, tareas y responsabilidades en base a su edad.
  • Diferenciar los días de entre semana y fines de semana.
  • Promover la lectura, tareas o la estimulación intelectual.
  • Aprovechar para pasar más tiempo de disfrute con la familia.

Recomendaciones para sobrellevar la cuarentena

  • Identificar los pensamientos que generan malestar: tratar de ser más conscientes de nuestro flujo de pensamientos. Si están dirigidos hacia la enfermedad pueden hacer que los síntomas se acentúen y tengamos mayor nivel de malestar o angustia.
  • Reconocer nuestras emociones y aceptarlas: una vez que hemos identificado cómo nos sentimos, poder compartirlo con otros puede ayudarnos a sentirnos mejor. También, podemos pedir la ayuda de familiares, amigos o algún profesional de la salud mental.
  • Filtrar la información: acudir a fuentes fiables en busca de información sobre el coronavirus. Por desgracia, este tipo de situaciones hace que algunos aprovechen para generar bulos o noticias falsas, lo cual, puede también incrementar la preocupación.
  • Evitar la sobreinformación: estar continuamente conectado recibiendo o buscando noticias sobre el COVID-19 puede generar mayor estrés y no permite desconectarte del estado de alarma.
  • Cuidar la higiene del sueño: disminuir o controlar el uso de bebidas excitante y tabaco, así como el consumo de información, especialmente en las últimas horas del día.
  • Cuidar la higiene personal: no descuidar el aseo y la presencia.
  • Tratar de estar activos: intentar seguir con la rutina o hábitos que se tenían antes del confinamiento, si es posible, introducirlo en los días de la cuarentena. También, se pueden crear nuevas rutinas, objetivos, planes en casa o programas, siempre y cuando esto no genere mayor estrés.
  • Mantener el contacto con tus allegados: tratar de estar en conectado con la familia o los amigos, ayudará a sentir en menor medida el aislamiento social. Actualmente, se disponen de distintas y variadas Apps para ello.

Conclusión

Tal y como hemos visto, esta situación es algo nuevo para casi todos, por lo que trata de mantener, en lo posible, una actitud optimista y objetiva frente a las circunstancias. Intenta apoyarte en tus amigos, familiares o las personas que te rodean, piensa que de una forma u otra, estamos todos en la misma situación y te van a entender.

Procura aplicar estas pautas, y si con esto no es suficiente, siempre tienes la opción de acudir a terapia para poder abordar lo que estás sintiendo. Recuerda que no tienes porqué pasar por esto solo/a. Si necesitas más información o ayuda para abordar esta etapa, contacta con nuestro equipo de psicólogos y te atenderán lo antes posible.

 

«La imaginación es la mitad de la enfermedad. La tranquilidad es la mitad del remedio. Y la paciencia es el comienzo de la cura.» Ibn Sina

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

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