¿Cómo es el amor romántico?

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A través de la historia, podemos ver el concepto del amor romántico como un ideal y como la base del matrimonio entre desconocidos. Con el paso del tiempo, surgen relatos sobre amantes que luchan contra ello y se rebelan, como Lancelot y Ginebra, Eloísa y Abelardo o Romeo y Julieta. Su amor desafía los códigos sociales y morales de su cultura, así como sus historias por sus trágicos desenlaces.

Un buena definición sobre lo que es el amor romántico es la que realiza Branden:

“Es una relación apasionada espiritual-emocional-sexual entre un hombre y una mujer (hombre y hombre; mujer y mujer), que refleja una alta consideración por el valor que tiene la persona del otro”.

¿Cómo surge el amor romántico?

En el principio de nuestra vida estamos solos y no lo sabemos. El recién nacido no tiene conciencia de sí mismo y los demás. Ha de descubrir las fronteras del Yo y de dónde comienza el mundo exterior. Un proceso para lograr adquirir la madurez, es la individualización: adquirir las habilidades motoras y cognitivas básicas, combinándolas con una sensación de identidad física y personal, que representa el fundamento de la autonomía del niño.

Podemos esforzarnos por eludir el hecho de nuestra soledad intrínseca, pero siempre nos acompañará. Una relación de amor romántico nos puede sostener, pero no convertirse en un sustituto de nuestra identidad personal. La soledad implica responsabilidad sobre uno mismo, donde nadie puede pensar, sentir, ni vivir la vida en nuestro lugar, así como nadie puede dar sentido a nuestra existencia excepto nosotros mismos.

El amor es nuestra respuesta emocional hacia aquello que valoramos, es la experiencia de alegrarse por la existencia del objeto amado y el gozo que supone la interacción o el compromiso con éste. Amar es complacerse en el ser al que amamos, experimentar placer al estar en su presencia, encontrar gratificación y plenitud al tener contacto con él. Experimentamos al objeto de nuestro amor como fuente de satisfacción de unas necesidades profundamente importantes.

El amor es más que una emoción: es un juicio, una evaluación y una forma de actuar. De tal forma que podemos describir el amor como la representación de una orientación, una actitud o estado psicológico con relación al ser amado, más profundo y duradero que las alteraciones de un sentimiento o emoción.

¿Qué necesidades psicológicas satisface el amor romántico?

Las personas tienen una necesidad de compañerismo humano, se trata de la necesidad de encontrar personas a las que podamos respetar, valorar y con las que podamos interactuar. Se podría decir que se debe a un “instinto gregario”.

Pero el hecho de esta necesidad de compañerismo y de amor obedece a algo más íntimo que tiene su origen en unas motivaciones más psicológicas que existenciales. De esta forma, casi todos sienten o han sentido el deseo de encontrar alguien con quien conversar o compartir, el deseo de sentir proximidad emocional y de intimidad con otro ser humano.

El origen de nuestro deseo de amar se halla en la profunda necesidad de valorar, es decir, encontrar cosas en este mundo por las que nos podamos interesar, nos motiven y nos inspiren. Cuando encontramos a alguien que piensa como nosotros, que ve en la vida lo que vemos nosotros, que valora las cosas que valoramos nosotros, no solo experimentamos una fuerte afinidad hacia ella, sino que también podemos experimentar nuestro Yo a través de nuestra percepción de esa persona. Estaríamos experimentando lo que se denomina visibilidad psicológica.

La búsqueda de amistad y amor se puede resumir como:

  • El deseo de percibir nuestro yo como una entidad real, experimentar la perspectiva de la objetividad a través y por medio de las reacciones y respuestas de otros seres humanos.
  • El principio implicado es “El principio de visibilidad psicológica” donde: los seres humanos desean y necesitan la experiencia de ser conscientes de sí mismos, experiencia que se deriva de percibir nuestro Yo como una entidad existente; son capaces de conseguirlo mediante la interacción con las conciencias de otros seres vivos.

Por último, otro aspecto a tener en cuenta es el deseo de sentirse validado, confirmado, aprobado por ser como uno es y actuar cómo actúa. Este deseo no es una expresión de un ego débil o inseguro, ni tampoco de una baja autoestima. Cuanto menor sea nuestra autoestima, más nos esconderemos y más ambiguos serán nuestros sentimientos hacia la visibilidad. Cuanto más orgullosos estemos de lo que somos, más transparentes deseamos ser y de que nos vean. El propósito del amor romántico es el de celebrar la autoestima y no crearla en aquellas personas que no la poseen.

El papel del sexo

Una de las partes indispensables que componen el amor romántico es el deseo de la unión sexual, así como psicológica. La importancia del sexo es más que evidente: el tiempo de dedicamos a hablar de ello, soñar con el sexo, ver películas o leer libros y, como no, las relaciones sexuales como tal.

La relevancia del sexo está en el intenso placer que proporciona a los seres humanos, lo que no deja de ser una profunda necesidad psicológica. El placer nos ofrece una experiencia directa de nuestra propia competencia para afrontar la realidad o la sensación de eficacia personal. Integra nuestro cuerpo y mente. Reúne percepciones, emociones, valores y pensamientos. Pudiendo ser la manifestación de nuestro amor a nosotros mismos, a la vida y a nuestra pareja.

El sexo conforma una expresión natural y espontánea de nuestros sentimientos hacia nuestra pareja, hacia nosotros mismos y hacia la vida. Pero cuando estamos profundamente inseguros de nuestro valor, cuando vivimos bajo una sensación de amenaza, el sexo se puede convertir en un modo de probar “lo que somos” o “lo que no somos”. Lo que exige el amor romántico que tiene éxito es una sexualidad integrada en el ego, algo que no entra en conflicto con otros valores esenciales.

Por consiguiente, si no nos gustan nuestras respuestas sexuales tenderemos a negarlas aun cuando actuamos basándonos en ellas. Tendemos a negar o evitar la realidad de nuestros sentimientos, de nuestros actos para mantener así cerrada herméticamente nuestra psicología sexual, separándola de parte consciente de forma que seguimos atrapados.

¿Qué es el amor romántico?

Cuando amamos a alguien, lo consideramos como fuente de nuestra felicidad. Desde ahí nace el deseo y con él, se generan acciones que producen alegría o placer. La fascinación, la atracción o la pasión, son aspectos que puede nacer “a primera vista”, pero no sucede así con el amor. El amor implica conocimiento y esto requiere de tiempo. Por lo que debemos invertir nuestra energía de una forma activa y sabiendo que no hay ninguna garantía de éxito total.

En las relaciones sentimentales maduras, la expresión de “diferencias complementarias” se refiere a los puntos fuertes complementarios. En cambio, en las relaciones inmaduras, esto mismo se interpreta como puntos débiles complementarios, lo que incluye: los deseos, necesidades y rasgos de personalidad. Esto será determinante en el éxito o fracaso de la relación.

Características de una relación sentimental inmadura:

  • Organizan sus vidas en torno al deseo de agradar, de que les cuiden o por el contrario de controlar, dominar y manipular al otro.
  • Fuerzan la satisfacción de sus necesidades y deseos, ya que no confían en la autenticidad del amor o el interés de nadie.
  • Existe una sensación subyacente de inadecuación y vacío existencial.
  • Nunca han asimilado e integrado el hecho básico de la soledad humana.
  • No han conseguido transferir la fuente de aprobación que buscan, localizándola en los demás en lugar de en sí mismos.
  • Contemplan a los demás con sospecha y hostilidad, o como salvavidas que les permiten flotar.
  • Tienden a considerar a los demás como fuentes de gratificación de sus propios deseos y necesidades.

Por consiguiente, sus relaciones tienden a ser dependientes y manipuladoras, no el encuentro entre dos seres autónomos que se sienten libres para expresarse con sinceridad y apreciar y disfrutar de la personalidad del otro; sino más bien como un remedio al problema de sus deficiencias internas y como algo que pudiera terminar con ellas como por arte de magia.

Una cualidad del amor inmaduro es que no se es capaz de percibir a la pareja de forma realista y sustituye una visión clara por fantasías y proyecciones distintas. No obstante, a nivel más profundo,  aunque a menudo no se reconozca, existe conciencia sobre a quién se ha elegido. Pero jugar a hacerse los ciegos les permite mantenerse en actitudes de sentirse sorprendidos, heridos, furiosos o confusos cuando su pareja se comporta exactamente como le exige el escenario que le han creado.

La evidencia de esto reside en que las personas inmaduras contactan con otras personas inmaduras que puedan sostener este tipo de relación, individuos que tienen con frecuencia los mismos problemas y un estilo de vida que se complementa y se funde con los propios. Como consecuencia, son relaciones inestables y tienden a no durar en el tiempo, a explotar o apagarse, o a dar la sensación de estar vivos pero pagando un alto precio.

Retos del amor romántico

Es cierto que no existe una fórmula perfecta para que una relación sentimental salga adelante, pero también es cierto que existen algunos elementos que son necesarios para ello o que, si se encuentran dentro del marco de la pareja, está podrá seguir adelante. Veamos cuáles son:

1. La autoestima:

Si no nos queremos a nosotros mismos es prácticamente imposible poder creer que alguien nos ama. Del mismo modo, que es imposible aceptar el amor. Anteriormente, hemos visto como la autoestima se compone de dos aspectos principalmente: una sensación de eficacia personal y otra de valor personal. Es decir, se trata de sentir que encajamos en esta vida y podemos superar sus exigencias y desafíos.

Esto afecta a nuestra elección de la persona de la que nos enamoramos, así como repercute en nuestra conducta dentro de la relación. Las personas tienden a elegir a personas con un nivel similar de autoestima, esto hace que se sientan “como en casa”, a sentirse más cómodos. En este punto, no nos referimos meramente a una relación sexual esporádica, si no al hecho de tener un compromiso con la persona.

2. Convivencia de ser amado:

Si tenemos un autoconcepto negativo sin ser conscientes de ello, si conservamos ideas que nos sabotean y no lo sabemos, somos prisioneros de ello. Cuando intentamos ajustar la “realidad” a nuestras creencias o cuando nos aferramos a nuestras creencias y manipulamos las circunstancias, nos negamos el hecho de que existen distintas alternativas.

El problema surge cuando preferimos “tener la razón” antes que ser felices, cuando pretendemos mantener la ilusión de control en vez de darnos cuenta de que la realidad no es como nos hemos convencido de que es. Actuamos según nos vemos y nuestras acciones tienden a producir resultados que constantemente reafirman nuestro autoconcepto. Solo cuando somos conscientes de esto, es cuando podemos cambiar nuestra conducta. Dentro del amor romántico, mantener una visión de nosotros mismos que contenga el derecho a ser amados, la corrección y la conveniencia de serlo, es lo que nos llevará a la felicidad.

3. La conveniencia de ser feliz:

Sentirme digno de ser feliz. Si la felicidad me parece algo natural y sano, entonces puedo permitírmela, puedo estar abierto a ella y puedo fluir junto a ella. Por tanto, me alejo del impulso de sabotearme o autodestruirme. Cuando estamos en actitud de aceptar esto, nos acercamos al amor romántico y éste crece. Cuando la felicidad nos causa miedo, el amor romántico muere.

Cuando nos sentimos felices y la felicidad provoca ansiedad y desorientación, debemos aprender a no reaccionar contra ella. El objetivo está en renovar nuestros pensamientos o creencias, permitir que salgan y contemplar el proceso. De esta forma, impedimos que la ansiedad medie en nuestra forma de actuar de forma autodestructiva. Así pues, se descubre otra forma de vivir y existir, y que ser feliz es mucho menos complicado de lo que parece.

4. La autonomía:

La autonomía es la capacidad que tiene una persona para dirigirse y regularse a sí misma. En el momento en que superamos la necesidad de aprobación (si somos buenos chicos o buenas chicas) o que la pareja cumpla la función de padre o madre, significaría que hemos crecido. Vivir el amor romántico implica que ya no se espera a que alguien te rescate o salve y que no se necesita del otro para obtener un permiso para ser como es.

Se siente que la autoestima no está en tela de juicio y que no corre peligro de romperse. Su valor como individuo no se encuentra en duda constante y la aprobación de sí mismo reside en su interior, no estando así en manos del exterior.

Las personas autónomas afrontan los retos y dificultades desde una perspectiva realista, no permiten que las cosas que no tienen importancia perturben su estabilidad, o incluso, cuando les hacen daño, no dejan que eso se convierta en una catástrofe. Respetan la necesidad que tiene su pareja de seguir su propio destino, de estar a solas de vez en cuando o de preocuparse. Por lo que conceden esa libertad que tanto ellos aman.

5. El romanticismo realista:

Una de las razones por las que tantas personas se enamoran de fantasías y no de hechos reales es porque albergan cantidad de necesidades insatisfechas, deseos o heridas, algunos deseos de los cuales no son conscientes, etc.

Si elegimos ver a nuestro compañero o compañera desde un punto de vista realista, sin engañarnos, el amor si es real y es un proceso de crecimiento. Si prestamos la suficiente atención, podremos ver cómo es verdaderamente nuestra pareja. El romanticismo real, no el de los cuentos de hadas, es el que combina la pasión y la visión.

6. Compartir la vida:

Los enamorados tienden a abrirse más entre sí. Por propia voluntad dejan que la pareja entre en su mundo privado, al mismo tiempo que se interesan por el mundo privado del otro. Para que se de esto, debe existir una atmósfera de confianza y aceptación.

Una dificultad que puede darse es debido a la alienación, o inconsciencia, que sufren muchas personas con respecto a sus pensamientos y emociones. Muchos padres enseñan a sus hijos a reprimir sus sentimientos, transmitiéndoles de alguna forma que inconsciencia es algo positivo para que nos quieran o nos acepten. Esto también puede darse desde la imitación, donde los niños siguen el modelo que ven en sus casas: lo que es correcto, adecuado o socialmente aceptable.

El resultado es que el niño rechaza lo que siente y se desconecta de experimentar. Cuando llega a la madurez, la sensación de alienación de parece lo “normal”, no obstante está reprimiendo y negando sus emociones y se encuentra en uno de falta de armonía consigo mismo.

La cuestión no es que debemos expresar absolutamente todo con nuestra pareja, ya que debemos discriminar cuáles son las cosas que son necesarias. Lo cierto es que si nos sentimos con libertad de saber honestamente lo que sentimos y experimentamos, entonces sabremos determinar con quién y en que circunstancias queremos compartir nuestra vida.

La infidelidad en el amor romántico

Ya sea dentro del matrimonio o en el marco de una relación sentimental donde exista un acuerdo de exclusividad, ¿qué ocurre cuando alguno es infiel?

Está claro que tener pareja no influye en el hecho de poder ver el atractivo de otras personas y que ese atractivo puede llegar a generar un deseo. Ahora bien, si elegimos actuar o no, es otra cuestión distinta. Indudablemente, en la medida que tengamos más confianza en nosotros mismos y tengamos la sensación de que nuestra pareja nos ama y nos desea, más fácil nos resultará aceptar esos deseos ocasionales que puedan aparecer.

Entre los motivos por los que las personas pueden llegar a ser infieles encontramos:

  • Un fuerte deseo de novedades o variedad.
  • Escapar de la sensación de tedio o aburrimiento.
  • Consolarnos de alguna frustración.
  • Deseo de nuevos estímulos o nuevos grados de excitación.
  • Asegurarnos de que seguimos siendo atractivos o potenciar nuestro ego.
  • Estar con alguien que no conozca nuestra historia

El hecho de que nuestra pareja haya tenido relaciones con otra persona, no implica necesariamente que la relación tenga que terminar. Esto puede generar mucho dolor, pero la pareja puede continuar la relación en otros términos. A veces las parejas, comienzan la aventura del amor con unas condiciones y a medida que avanzan, han de cambiarlos o ajustarlos.

Conclusión

Compartir la vida con otra persona y embarcarse en la aventura del amor romántico, no es algo sencillo. Hemos visto que esto requiere de un verdadero compromiso y sobre todo, de la aceptación de la importancia que tiene la otra persona en nuestra vida.

El anhelo de permanencia es natural, pero hemos de asumir que todo en la vida está embriagado por el cambio, por el movimiento. En la medida que aceptamos este hecho, podemos preservar el amor.

De esta forma, la durabilidad requiere de dos condiciones básicas que son: la capacidad de vivir en el presente y la capacidad de mantener la perspectiva abstracta en la vida. Se podría resumir con la frase: es necesario ver los árboles tanto como el bosque.

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

 

 

Bibliografía: La psicología del amor romántico. Nathaniel Branden

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