¿Es normal tener celos?

En nuestra sociedad, oír hablar de celos es algo común y, por lo tanto, algo que mucha gente experimenta a lo largo de su vida. Este sentimiento puede aflorar en muchas áreas como son la familia, la amistad… pero si hay una de ellas en la que surge con más fuerza es, sin duda, en la pareja. Este hecho es algo obvio e innegable y antes de centrarnos en ello cabría preguntarse, ¿qué son exactamente los celos?.

Ajustándonos a su definición, los celos son una respuesta emocional que surge cuando una persona sospecha que la persona amada siente amor o cariño por otra, o cuando siente que otra persona prefiere a una tercera en lugar de a ella. Por tanto, es la percepción de amenaza hacia algo que se considera propio.

Partiendo entonces de este marco conceptual, ¿son normales los celos?, ¿cuál es su origen?, ¿cómo puedo detectarlos y trabajarlos?.

A esta serie de preguntas, vamos a ir respondiendo poco a poco a continuación.

Celos normales vs. patológicos

Establecer los límites entre unos celos “normales” y unos patológicos tiene su dificultad ya que la línea puede llegar a ser muy fina.

Para ello, lo primero que habría que hacer es desmontar la creencia tipo “si quieres a alguien es normal sentir celos e incluso si no los sientes es que no la/lo quieres de verdad”.

Amar a alguien no tiene que estar ligado con la desconfianza, posesividad o inseguridad, sino que tiene que partir de la base de una confianza incondicional y un respeto mutuo. Es por ello por lo que el amor sano tiene que permitir la individualidad y autonomía de la otra persona sin ejercer actitudes de apropiación o control.

Aclarado esto y en relación a la normalidad mencionada al inicio del artículo, un ejemplo clarificador podría ser el siguiente:

“Podría ser comprensible que nos sintamos mal si nuestra pareja empieza a prestarle una atención desmedida a un amigo/a. Pero de ese malestar emocional, a tratar de controlar a nuestra pareja, intentar que deje de ver a esa otra persona, manipularla o chantajearla, es en donde se empieza a cruzar la línea”.

Además, que estemos diciendo que sentirlos a veces sea normal no quiere decir que sean sanos, ya que son desagradables y pueden llevar a diferentes problemas. Es por ello que mientras sea algo aislado y pasajero no habría que alarmarse, pero si empieza a ser algo obsesivo y constante sí.

Origen y causas de los celos patológicos

La raíz de los celos nace desde estilos educativos en donde no se fomenta la independencia y autonomía del sujeto respecto al entorno. Esto hace que la persona acabe generando dependencias, falta de autoestima, miedo a la soledad y, todo ello, debido a una crianza con apego inseguro relacional.

Cabe destacar también, que existe otro tipo de personalidad que ejercería un control parecido al desencadenado por los celos pero que para nada tiene que ver con ellos ya que no sufre un malestar emocional en si, aunque intente aparentarlo. Esta forma de ser es la psicopática en donde su fin último es ejercer poder sobre los demás deformando la realidad a su gusto.

Dejando de lado este repunte que nos daría para otro artículo, concluir que son entonces las personalidades dependientes, autoritarias, paranoides u obsesivas, las que más pueden tirar a padecer celos patológicos.

Visto el origen, vamos a centrarnos en las señales pueden hacernos detectar a una persona celotípica.

Señales de alarma

Aunque pueda haber más, hay 6 señales fundamentales para percibirlos:

Te quiero solo para mí.

El aislamiento intenso para con tu pareja es un indicio preocupante de celos. A veces puede enmascararse bajo ese amor intenso que procesa tu pareja por ti, pero es algo que hay que desmontar como bien se ha comentado en líneas anteriores. Querer estar tiempo con tu pareja está bien, pero de ahí a exigírselo o incluso prohibirle disfrutar tiempo libre fuera de esta área es insano.

Bajo la lupa constantemente.

El pensar mal directamente de tu pareja cuando pasa tiempo fuera de vuestra relación es otro síntoma a tener en cuenta. Esa necesidad de controlar cada movimiento que ha hecho no acarrea nada bueno.

Revisar el teléfono móvil.

Coger algo tan privado como el móvil sin el consentimiento del otro para revisar redes sociales, mensajes, etc. es otra señal altamente definitoria de una persona celotípica.

La exigencia de un cierto tipo de comportamiento.

Controlar el cómo ha de comportarse tu pareja con respecto al exterior en base a los propios deseos de uno/a es poco saludable también. Recordemos que la autonomía de uno/a es algo indispensable para una relación con respeto.

Crítica, rechazo y desvalorización.

Por obvio que parezca, es algo muy relevante ya que los ataques en ocasiones pueden ser velados pero están ahí. Esto impacta de lleno en la autoestima lo que hace que la persona celosa pueda controlar más fácilmente a su pareja.

Desaprobación en sus gustos.

El criticar hobbies de tu pareja porque a ti no te gusten para intentar separarlos de ellos, es otro indicio de que la persona te quiere alejar de aquello que te gusta y por lo tanto, es de tener en cuenta también.

Conclusiones y tratamiento

Para ir finalizando, me gustaría recalcar que la base de los celos es el control y que, como bien se ha ido comentando, atentan contra la individualidad y autonomía de la persona lo cual es un principio básico de cada ser humano. No caigáis en frases del tipo “nadie puede quererte tanto como yo”, “no me gusta compartirte porque te quiero lo que más”,“al ser pareja tenemos que compartir siempre todo”, “son celos normales porque te quiero”, etc. Todo esto, son justificaciones de aquellas personas que sí tienen un problema con ello.

Por último, en cuanto a tratamiento, si al ir leyendo este artículo sientes que te pasa o que a tu pareja le ves indicios, en PsyBilbo estamos especializados en ello, tanto en terapia individual como de pareja.

Javier Arza Magra

Psicólogo experto en Terapia Cognitivo-Conductual

 

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