Cómo tolerar la incertidumbre

Podríamos decir que la preocupación es algo relativamente frecuente en todos y así lo evidencian las investigaciones las cuales, refieren que más del 38% de las personas se preocupan al menos una vez al día.

Diferencia entre preocupación normal y patológica

El primer punto sobre el que nos vamos a detener es la diferencia sobre lo que es una preocupación “normal” y la preocupación patológica.

La preocupación se vuelve problemática cuando las personas desarrollan una serie de creencias rígidas sobre las ventajas que tiene preocuparse en el día a día. Utilizan dichas preocupaciones como una forma de solucionar los problemas, aunque esto signifique sufrir consecuencias como la ansiedad o la depresión. Todo ello, hace que se refuerce la tendencia a preocuparse y quede instaurada la conducta.

 

Intolerancia a la incertidumbre y Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)

En los últimos años ha surgido un incremento en el interés sobre la preocupación y los aspectos que están relacionados con ésta. A su vez, se han incrementado los estudios sobre el TAG debido a su alta prevalencia y coexistencia con otros trastornos como de ansiedad, estado de ánimo, abuso o dependencia de sustancias, dolor crónico y otras enfermedades.

Según la American Psychiatric Association la principal característica del TAG es:

La ansiedad y preocupación excesiva sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades que se prolongan más de seis meses. La preocupación resulta difícil de controlar y se encuentran presente en al menos tres de los seis síntomas físicos:

  • Inquietud o impaciencia
  • Fatigabilidad fácil
  • Dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco
  • Irritabilidad
  • Tensión muscular
  • Alteraciones de sueño

 

Adquisición y mantenimiento de la preocupación

Tras las investigaciones realizadas en los últimos años, se ha concluido que existen cuatro procesos relacionados con la adquisición y el mantenimiento de la preocupación propuestos por Dugas. Estos son los siguientes:

  1. La intolerancia hacia la incertidumbre.
  2. La evitación cognitiva.
  3. La orientación negativa hacia el problema.
  4. La sobreestimación de la preocupación o creencias positivas y negativas sobre la preocupación.

Por lo que la intolerancia a la incertidumbre formaría parte del constructo intolerancia hacia la ambigüedad, es decir, el modo en que una persona percibe y procesa la información sobre las situaciones ambiguas cuando se enfrenta a una variedad de señales no familiares, complejas o incongruentes.

Esto hace que dicho estado se perciba como agotador o perturbador, creyendo que los acontecimientos o hechos inesperados son de carácter negativo y deben evitarse, siendo el futuro incierto.

 

Cómo saber si no tolero la incertidumbre   

Hay ciertos comportamientos que nos pueden dar la clave para saber si nos cuesta tolerar la incertidumbre:

Revisar

Revisar y controlar una y otra vez que todo esté perfecto o que no existen fallos o errores. También se puede manifestar en forma de necesidad de informarse acerca de todo.

Evadir

Evitar determinadas actividades que provocan incertidumbre como puede ser conducir, ya que provoca preocupación y por consiguiente ansiedad al no saber con exactitud qué es lo que puede suceder durante el trayecto. También podemos encontrarla como la evitación de estar con ciertas personas, lugares o situaciones concretas.

Seguridad

Realizar preguntas continuamente a familiares, amigos o incluso desconocidos sobre aspectos que preocupan, buscando una sensación de seguridad.

Realizar listas

Hacer listas con el propósito de no olvidar nada buscando una sensación de control y seguridad.

Preocuparse

Uno de los síntomas más claros sobre la intolerancia a la incertidumbre. Las preocupaciones van desde aspectos más triviales a aspectos de importancia para las personas o sus allegados. Dicha preocupación es generadora de ansiedad y puede hacer que se pase el día dando vueltas a cualquier tipo de aspecto preocupante.

No delegar

Prefieren realizar ellos mismos las tareas para asegurarse de que salgan como ellos esperan y así obtener el control sobre éstas.

 

Qué hacer para tolerar la incertidumbre

Por último, nos centraremos en algunas claves para poder ir tolerando poco a poco la incertidumbre e ir viéndola como una parte necesaria en nuestra vida ya que es imposible poder tener todo bajo nuestro control debido al desgaste que genera.

Acepta la incertidumbre como parte de tu vida

No se puede tener todo bajo control y tampoco se puede predecir el futuro. Intenta mantenerte en el momento presente.

Mindfulness

Realiza ejercicios que te ayuden a estar con conciencia plena en el momento presente y así evitar realizar conjeturas sobre el futuro.

Incorpora cambios en tu rutina

Las rutinas nos hacen sentir seguros, intenta salir un poco de ella para poder recibir estímulos novedosos y que así vayas incorporando la incertidumbre poco a poco en tu día.

Control de pensamientos negativos

Cuando sientas que te estás preocupando en exceso, haz una vuelta a la realidad e intenta generar pensamientos más realistas u objetivos que te permitan desprenderte de los pensamientos negativos o catastrofistas generadores de ansiedad.

 

Si la incertidumbre es algo que te define y quieres desarrollar estrategias para su manejo, desde PsyBilbo estaremos encantados en poder ayudarte.

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

One Comment

  1. […] Se sabe de la influencia de Kierkegaard y su visión del miedo como respuesta a la incertidumbre de la vida o el conocimiento de Kafka sobre las tesis de Nietzsche. En cualquier caso, la falta de […]

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