Aprende a manejar tus emociones

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Las emociones nos permiten adaptarnos al mundo, pero bien es cierto que hay veces que no somos capaces de dominarlas o sentimos que estamos dominadas por ellas.

Todas nuestras emociones tienen alguna función y son las que nos permiten ejecutar una amplia gama de conductas que van desde el polo positivo al negativo, sirviéndonos de guía para ofrecer respuestas adecuadas a cada situación.

Por tanto, vamos a desarrollar algunas de las características o funciones de nuestras emociones en el día a día.

Funciones de las emociones

Las emociones nos ayudan a reaccionar con rapidez en las situaciones inesperadas, donde existe urgencia o peligro y no hay tiempo para largas reflexiones. Por ello, la emoción es la que nos impulsa a actuar conforme a la situación.

Nos ayudan a tomar decisiones con prontitud y acierto. Esta toma de decisiones se produce sobre la base de indicadores somáticos, es decir, las sensaciones que nos producen que pueden ser positivos o negativos, y que nos señalan de forma automática los elementos que son relevantes. De esta manera, clasificamos el problema y le damos una importancia para acabar tomando una decisión.

También, son de gran ayuda para comunicarnos de forma no verbal. Mediante los gestos faciales, actitud corporal o tono de voz podemos expresar exactamente cómo nos sentimos y saber cómo se sienten los demás.

Nos ayudan a reconocer las emociones de los demás y a desarrollar empatía. Al igual que los demás pueden percibir nuestras emociones mediante el lenguaje no verbal, nosotros también podemos observar  esas sutiles señales y así, poder mejorar nuestras relaciones.

Por último, no debemos olvidar que en condiciones normales, las regiones del cerebro emocional y racional trabajan de forma armónica. Las emociones son importantes para el pensamiento, y de igual modo, los pensamientos son importantes para las emociones.

La gama de pensamientos y emociones en equilibrio, nos proporcionan un amplio abanico de posibilidades de expresión. Pero el desequilibrio generado por el inadecuado manejo de las mismas nos lleva a situaciones como puede ser la apatía, la depresión o en el otro extremo, a la explosión irracional de emociones y sentimientos. Por ello, desarrollaremos algunas técnicas para su control.

Manejo de las emociones

Las emociones nos ponen en movimiento, pero podemos escoger la forma en la que respondemos a ellas. Tomando la responsabilidad de nuestros sentimientos y emociones tenemos el poder en nuestras manos y lo podemos aplicar en la dirección que deseemos.

Manejando Nuestras Emociones Negativas Pregúntate:

  • ¿Qué es lo que más me molesta o fastidia?
  • ¿Cuáles son mis creencias al respecto?
  • ¿Algunas de esas creencias son disfuncionales o inadecuadas?
  • ¿Cuáles son mis necesidades al respecto?
  • ¿Cómo puedo satisfacerlas por mí mismo?
  • Reconstruye la situación detalladamente como una oportunidad de resolverla y crecer.
  • Cambia tu actitud demandante hacia los demás y asume la responsabilidad de tus propias necesidades.

Los 5 pasos para el dominio emocional:

  1. Identifica que estas sintiendo realmente: cuestiona tus emociones. Define con la mayor exactitud cómo te estas sintiendo. Puedes usar preguntas como:
  • ¿Qué estoy sintiendo en este momento? (dolor, angustia, ira, etc.)
  • ¿Es una sensación real o la estoy inventando o exagerando? (por ejemplo: hacerse el ofendido)

Si es una sensación real, y ya sé cuál es…

  • ¿Es lo único que siento?
  • ¿Hay otra sensación escondida?
  1. Reconoce y aprecia tus emociones: no juzgues  tus emociones como erróneas o negativas. Si ya están ahí, confía  las señales que te envían y aprovéchalas. Recuerda que cada emoción tiene una función.
  2. Descubre los mensajes y las señales: la curiosidad te ayuda a manejar tus emociones; pregúntate cosas como:
    • ¿Es posible que este malinterpretando o exagerando la situación?
    • ¿Cómo quiero sentirme en este momento?
    • ¿Qué debo hacer para pasar de “cómo me siento” a “cómo quiero sentirme”?
  3. Gana confianza en ti mismo: predisponte a que sí puedes manejar la emoción. Te puede ayudar recordar situaciones similares (o aún peores) y pregúntate:
  • ¿Qué hice en qué momento?
  • Lo que hice entonces, ¿funcionó o fracaso?

Si funcionó:

  • ¿Por qué? ¿Cómo puedo repetirlo y mejorarlo?

Si no funcionó:

  • ¿Por qué? ¿Cómo puedo repetirlo sin caer en los mismos errores?
  1. Aprende: asegúrate de que puedes manejar la situación ahora y en el futuro.
  • ¿Qué debo aprender?
  • ¿Qué debo hacer para no caer en esto otra vez?

En conclusión, ninguno de nosotros está libre de sentir o experimentar las emociones pero sí que podemos encaminarlas en una determinada dirección. Además, no debemos olvidar que cada emoción tiene su función biológica y nos ayudan a sobrevivir. Por ello, en nuestro gabinete de psicología de PsyBilbo te ayudamos a encontrar la estrategia más adecuada para ti y sobre todo, a entender el origen de tus emociones.

“Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar”. Frederick Dodson

 

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

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