El victimismo como forma de ser

psicologos abando

A lo largo de nuestra vida, en base a experiencias objetivas que han hecho que nos sintamos vulnerables y desamparados, hemos adquirido alguna vez el denominado rol victimista. Este papel, en donde vemos que el mundo es altamente afeccionante, no es nada raro y lo más seguro, es que preguntas del estilo “¿por qué a mí?, ¿qué he hecho yo para merecerme esto?, siempre me tratan mal, nadie me comprende, voy a estar solo…” se habrán dado en más de uno.

Ahora bien, este rol lo cogemos y dejamos durante nuestra existencia, pero hay ciertos sujetos que lo adquieren y no lo sueltan, es decir, entramos en lo que podríamos denominar como personalidad victimista.

Concepto del victimismo como personalidad

Las personas bajo este papel crónico de quejas y lamentos injustificados, lo hacen normalmente de una manera consciente. Si bien es cierto que a veces, pueden ser inconscientes de dicha actitud. Esta forma de ver al mundo, como un lugar en el que sólo le ocurren y le hacen cosas malas, les sirve en muchas ocasiones para liberarse de cualquier responsabilidad de acción.

La personalidad victimista no está categoriza en ningún manual como un trastorno de personalidad en sí, pero su uso de manera dilatada en el tiempo, puede ser el inicio de una patología como el trastorno paranoide de la personalidad.

Cognitivamente hablando, los pensamientos característicos de este tipo de individuos son negativos, pesimistas y altamente catastrofistas. Tienden a una magnificación y generalización de cualquier suceso negativo, con lo que tienen un gran prejuicio sobre la visión de la vida.

Generalmente, esta tendencia de ver lo externo como algo tan injusto y afeccionante, acaba por alimentar emociones negativas tales como la ira, la rabia, el resentimiento y el rencor lo cual, hace que el victimista deje de ser pasivo y cambie a ser agresivo, es decir, víctima que se convierte en verdugo. Ya no se culpa sólo a los demás, sino que pueden llegar a atacar física y psicológicamente a otras personas que consideran culpables por diversos motivos.

Rasgos del victimista

A continuación responderemos a la pregunta: ¿cuáles son las características y acciones reiteradas en estas personas? Veámoslo:

Distorsión de la realidad

Siguen a raja tabla la máxima de que todo lo que les ocurre es culpa del exterior y de que ellos, no tienen responsabilidad en sus acciones. Son personas que piensan que tanto cosas negativas como positivas vienen de fuera, es decir, están heterofundamentadas.

El excesivo pesimismo y negatividad, hace que no vean nada positivo en la vida.

La queja como refuerzo

Como ya hemos ido diciendo, el victimista cree que está exento de cualquier responsabilidad, ya que todas las circunstancias y sucesos que ocurren son externos a él o ella. Por tanto, se mueve en ese lamento y queja constante mediante el cual, refuerza su papel de víctima con lo que consigue llamar la atención y reconocimiento que es lo que busca inconscientemente.

Búsqueda de culpables como meta

La desconfianza es una actitud muy común en estos individuos. Partiendo de que siempre creen que el resto está actuando a mala fe contra ellos, suelen estar en una hipervigilancia continua en sus interacciones sociales. Ello lo hacen para encontrar cualquier mínima ofensa, real o no, que reafirme su rol.

Con este funcionamiento, consiguen ser personas muy irascibles con los demás, magnificando cualquier cosa.

Autocrítica inexistente

Si estamos diciendo que estas personas creen no tener ninguna responsabilidad sobre nada y que todo lo que sucede se debe a factores externos, obviamente el mea culpa no entra dentro de su forma de ser.

Por lo tanto, estos individuos son intransigentes ante cualquier error o defecto del resto, pero los propios fallos no los ven o creen que son siempre justificables.

Estrategias de funcionamiento

Los sujetos con personalidad victimal, tienen el objetivo de hacer sentirse culpable a otra persona. Como es ampliamente conocido, van a intentar darle la vuelta a todo y son lobos con piel de cordero. Como bien he dicho antes, son víctimas que se convierten en verdugos.

Para lograr esto, llevan a cabo las siguientes tácticas:

Comunicación

Cuando están hablando con alguien, ridiculizan y descalifican cualquier argumento de la otra persona. Intentan hacer sentir al individuo como que está en un rol de atacante, y lo consiguen mediante esa asunción de papel victimista. Van a hacer que la otra persona parezca un radical con sus opiniones y nunca las van a refutar con argumentos sino que van a intentar hacer ver que estás siendo muy injusto con ellos y que les tratas mal.

Evasión

En el momento que puedan apreciar que han de reconocer un fallo o pedir perdón, van a intentar evitarlo a toda costa. Para ello, y desde ese papel de víctima, manipularán todo lo posible para que haya confusión hacía la situación. Incluso llegarán al punto de irse indignados ante las acusaciones que se les están haciendo.

Chantaje emocional

Posiblemente esta sea la estrategia por excelencia de esta personalidad. Bajo esa apariencia de que todo les pasa a ellos y de que siempre pierden, lo que quieren es salirse con la suya, es decir, ganar. A aquellas personas que conocen bien, son a las que van a chantajear más fácilmente.

Hay que decir que estos individuos, tienen gran facilidad para reconocer emociones, flaquezas y puntos débiles. Lo que hacen es usar la empatía de la otra persona en su propio beneficio, para que así ésta, se vea como “el malo de la película”. Se pueden ver frases típicas como: “yo que hago todo por ti”, “no soy nada sin ti”, “como me hablas así”, “no me pasa nada”, etc.

Afrontamiento

Estoy seguro que con lo leído en este artículo sobre la personalidad victimista, a más de uno le habrá venido a la cabeza alguna persona de su círculo cercano con rasgos, características y estrategias parecidas a las mencionadas en líneas anteriores. Pues bien, ¿cómo podemos lidiar con sujetos de este estilo?

El primer paso más importante, es ser capaz de identificar esta forma se ser. Es por ello que he estado explicando esta personalidad, para de alguna forma tener una pequeña guía que pueda hacernos ver señales de alarma. Lo segundo, partiendo que has identificado a la persona victimal, es intentar no entrar en su juego de manipulación. Hay que hacerle intentar ver que sus quejas siempre son las mismas y que está en el mismo papel una y otra vez. Si recapacita e intenta mejorar en cuanto a su actitud, es bueno acompañarles y mostrarles tu apoyo, pero dejando siempre claro que no vas a entrar en todos sus lamentos.

Por último, lo más importante eres tú así que si te crea malestar, muchas veces es mejor distanciarte de estas personalidades tóxicas. Sólo podrá chantajearte y manipularte si tú le dejas. Si necesitas ayuda para poder hacerlo, contacta con nuestro gabinete de psicólogos de PsyBilbo.

Hay muchas más variables sobre esta cuestión, pero la idea es que esto sirva de forma orientativa.

Javier Arza Magra

Psicólogo experto en Terapia Cognitivo-Conductual

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