Somatización: de la mente al cuerpo

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Es frecuente, que ante alguna situación estresante de nuestra vida donde no hemos sabido cómo gestionar cierta carga emocional hayamos podido sufrir sintomatología física, como por ejemplo, dolor de estómago, eccemas cutáneos, dolores de cabeza o espalda. Pues bien, si te ha pasado algo de esto en alguna ocasión, es que somatizas.

Cuando hablamos de somatización, nos estamos refiriendo a la expresión corporal de un conflicto psicológico interno que se hace evidente mediante un signo físico, es decir, el cuerpo actúa como un canal para la expresión del malestar que sentimos y no sabemos o no podemos gestionar adecuadamente en ese momento.

Además, hoy en día, es frecuente encontrar en la consulta del médico de cabecera, personas que manifiestan de manera simultánea síntomas dermatológicos, respiratorios, sexuales, gastrointestinales o neurológicos… sin una causa aparente que los origine, los cuales, son provocados por los trastornos psicosomáticos. Por ello, veamos en qué consisten y qué características poseen:

Los trastornos psicosomáticos

Los trastornos de síntomas somáticos, causan un gran malestar y deterioro significativos en la vida de los que lo padecen. Dichos trastornos, los solemos encontrar en centros de Atención Primaria y otros lugares médicos, donde los sujetos que lo sufren, aquejan diversas dolencias sin llegar a encontrar una lesión orgánica que lo justifique.

El sufrimiento de estas personas, es auténtico, se explique o no médicamente. Además, en ocasiones, los síntomas que manifiestan pueden estar asociados a otras afecciones médicas. Por ello, tienden a presentar altos niveles de preocupación por la enfermedad, lo que les lleva a evaluar de manera indebida sus síntomas corporales, considerándolos como amenazadores o perjudiciales, incluso cuando existen pruebas de lo contrario.

Los problemas de salud pueden asumir el problema central de la vida de estos pacientes, y aunque algún síntoma somático no esté presente, el estado sintomático es persistente.

 

Características de un paciente somatizador

  • Son personas que suelen presentar una dificultad en la externalización de los conflictos afectivos por medio del lenguaje verbal.
  • Suelen ser pacientes con un carácter desvinculante de la realidad, es decir, realizan huidas, negaciones, manipulaciones y distorsionan como mecanismos de defensa.
  • Su pensamiento suele ser operativo, pragmático y carente de subjetividad.
  • Piden apoyo emocional continuamente y son extremadamente dependientes de sus relaciones sociales.
  • Su atención está centrada en los síntomas somáticos: sensaciones corporales normales a una enfermedad física y preocupaciones acerca de la enfermedad.
  • Realizan comprobaciones en su cuerpo en busca de anomalías.
  • Búsqueda repetitiva de atención médica, incluso de varios especialistas para un mismo síntoma.

La prevalencia de los trastornos psicosomáticos en población adulta puede estar entre 5 y 7%, siendo las mujeres las que tienden a referir más síntomas somáticos que los varones.

 

Síntomas de la somatización

Los síntomas que se pueden experimentar son muy diversos, pero los más frecuentes son los siguientes:

Enfermedades asociadas al estrés:

Fatiga crónica, dolores de cabeza, dolores musculares, insomnio, pérdida de peso, úlceras y trastornos gastrointestinales, etc.

Aparato digestivo:

Úlcera gastroduodenal, enfermedad inflamatoria intestinal (Colitis Ulcerosa y Enfermedad de Crohn), dispepsia, colon irritable, etc.

Dermatológicas:

Delirio por parasitación, dermatitis facticia o dermatitis autoprovocada, tricotilomania, alopecia areata, dermatitis atópica, psoriasis, acné, trastornos obsesivos y fobias, etc.

Aparato respiratorio:

Asma bronquial, efisema, bronquitis crónica, Síndrome de hiperventilación, fibrosis quística, etc.

Enfermedades reumáticas

Artritis reumatoide, fibromialgia, Síndrome de piernas inquietas, Síndrome cervicocraneal psicógeno, dorsalgia benigna, lumbalgia psicógena, acroparestesias nocturnas, etc.

Trastornos sexuales:

Disfunción eréctil, dispareunia, menstruación irregular, dolores menstruales, infertilidad, etc.

Neurológicos:

Parálisis, debilidad, pérdida de equilibrio, dificultad para deglutir, pérdida de la voz, incapacidad para controlar la necesidad de orinar, delirios o alucinaciones, pérdida del tacto, incapacidad para sentir dolor, amnesia, ceguera temporal, sordera temporal, convulsiones, etc.

Tratamiento

En los trastornos psicosomáticos, para lograr un alivio de los síntomas, la psicoterapia suele ser el método más efectivo. El inconveniente, es que lo pacientes que somatizan, son reticentes a acudir a una consulta de salud mental, ya que creen que sus problemas tienen una base orgánica y no psicológica.

La psicoterapia es un excelente método para que los que experimentan la somatización. Esto es debido a que se les enseña cómo éstos desplazan su malestar emocional al cuerpo y cómo pueden manejar dicho malestar con herramientas propias de la Terapia Cognitivo-Conductual que empleamos en nuestro gabinete de PsyBilbo.

Así mismo, se irá abordando la forma en la que tiene el paciente de manejar la información referente a sus sentimientos y emociones, así como los diversos mecanismos defensivos que ha desarrollado para no afrontar esta vida emocional.

En definitiva, consiste en enseñarle al paciente la manera que tiene de percibir su mundo emocional en un código de reacciones en detrimento de otro en el que primen los afectos.

Detrás de toda enfermedad subyacen nuestros miedos, nuestras ansiedades, nuestra codicia, nuestras simpatías y antipatías, investiguemos nuestras emociones y curémoslas, puesto que con ellas desaparecerán también las dolencias que padecemos”. Edward Bac

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

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