Borderline o el Trastorno Límite de la Personalidad

borderline

Es común en nuestra sociedad, haber oído hablar en alguna ocasión de personas denominadas como “borderlines”. En general, se tiene la falsa creencia de que son sujetos con un cociente intelectual por debajo de la normalidad, es decir, individuos deficientes psíquicamente. Esta concepción tan arraigada, se aleja de lo que en realidad significa padecer este trastorno, y es que nos encontramos ante una patología que afecta a un 2% de la población y que es ciertamente desconocida y compleja. Quienes padecen esta problemática, están inmersos en una inestabilidad emocional continua, y generan un gran sufrimiento propio y una “locura” al círculo social que les rodea.

Qué es y qué caracteriza al trastorno límite de la personalidad 

El trastorno límite de la personalidad, de ahora en adelante TLP, se caracteriza principalmente por un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, y una notable impulsividad que comienza antes de la edad adulta y está presente en gran multitud de contextos.

El concepto de inestabilidad, es esencial para poder entender bien a personas con este tipo de patología, ya que todo lo concerniente a ellos, va a fluctuar de un extremo a otro de forma incontrolable.

Los sujetos con TLP, hacen grandes esfuerzos para evitar el abandono real o imaginario. Cuando ven (o creen ver) que puede darse una inminente separación, pérdida o rechazo de personas allegadas, realizan cambios profundos en la autoimagen, el afecto, las cogniciones y el comportamiento.

Se trata de individuos tremendamente sensibles a las circunstancias externas, y el miedo tan intenso que experimentan al abandono o soledad, les lleva en muchas ocasiones a una ira descontrolada que acaba en actos violentos. Este sentimiento de abandono del que se está hablando (el cual es clave también en la compresión de estas personalidades), es referido también a separaciones con tiempo limitado, es decir, un simple cambio de planes puede conllevar a emociones y conductas como las citadas anteriormente. Estás acciones que realizan se dan porque ven una relación entre “abandono” y ser “malos”. Todo esto denota en estas personas una gran intolerancia a la soledad y una dependencia extrema con individuos de su círculo de confianza. Realizan esfuerzos frenéticos para evitar el abandono y se puede llegar dar un repertorio de conductas impulsivas como la autolesión o el suicidio.

En cuanto a las relaciones interpersonales, decir que pasan de una idealización y excesiva intensidad (llegan a exigir pasar mucho tiempo juntos o compartir detalles íntimos demasiado pronto) a una devaluación y maltrato. Entienden las relaciones en el sentido de “yo te cuido y te trato bien para que luego tú siempre estés ahí y puedas cubrir mis propias necesidades”.

Sobre los cambios en la autoimagen, mencionar que son repentinos y dramáticos. Se pueden apreciar modificaciones inesperadas en metas, valores, aspiraciones profesionales, identidad sexual y tipos de amigos. Pueden pasar de ser sujetos que suplican ayuda, a individuos vengadores por los malos tratos que creen que han sufrido.

La impulsividad mencionada anteriormente, la exhiben de muchas maneras. Pueden jugar patológicamente, gastar dinero de forma irresponsable, darse atracones de comida, abusar de sustancias, mantener relaciones sexuales sin protección o conducir peligrosamente. Otra acción impulsiva muy común son las autolesiones o intentos de suicidio.

Por último, y no por ello menos importante, estaría la inestabilidad afectiva. Ésta, es debida a la reactividad en el estado de ánimo que padecen. Pasan de euforias a depresiones, de alegrías a ira y resentimiento, etc. Aquejan grandes sentimientos de vacío, y un aburrimiento constante, lo cual, les lleva a estar realizando cosas continuamente. Verbalmente son muy sarcásticos y agresivos, y tiene un déficit de control de impulsos.

Mencionar a forma de reseña final, que cuando padecen gran estrés, pueden tener ideaciones paranoides transitorias o síntomas disociativos (ej., despersonalización).

Tratamiento

Hay que decir que existen pocos diagnósticos tan complejos como el de la personalidad “bordeline”. Hay poca investigación hecha sobre ello y además, afecta a numerosas áreas en la vida de la persona lo cual, hace más complicado todavía su detección.

Fracaso escolar, hiperactividad, depresión, ansiedad, trastornos alimenticios, intentos de suicidio… son problemáticas comunes en consulta y en el caso del TLP, son partes distintas de un todo que es el borderline.

El tratamiento que se lleva a cabo en personas con esta patología, va inevitablemente de la mano con la farmacología. Es necesaria la medicación junto con un proceso terapéutico que no va a ser nada sencillo.

En la terapia, los objetivos a perseguir con estos individuos serían los siguientes:

Independencia emocional.

Aquí se trabaja con el sujeto sus problemas de dependencia emocional, para que tenga sus propias ideas y valores y sepa defenderlos.

Mejora en la comunicación.

Conseguir que el paciente establezca relaciones sanas y que no tienda a idealizarlas ni devaluarlas. A esto añadirle una comunicación asertiva y no tan agresiva o sarcástica.

Fortalecimiento de la autoestima.

Fortalecer su Yo, potenciando su individualidad e identidad personal, así como aceptarse con sus fortalezas y debilidades.

Control del estrés y la frustración.

Un trabajo psicoeducativo sobre su trastorno es esencial para comprender que le pasa y porque funciona así. El ir mejorando en las áreas anteriormente mencionadas, hará que el estrés y la frustración vayan rebajándose.

Control de la impulsividad y la ira.

Técnicas de relajación y respiración junto con una reestructuración cognitiva, ayudarán en este autocontrol.

Combatir las cogniciones suicidas.

Según se vaya avanzando en las anteriores fases, estás se irán reduciendo y trabajando.

 

Javier Arza Magra

Psicólogo experto en Terapia Cognitivo-Coductual

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