Fobia Específica: qué es y cómo solucionarla

fobia específica

La principal característica de la fobia específica es un temor elevado o desproporcionado ante una determina situación u objeto. La persona experimenta una reacción emocional de muy alta intensidad que se acompaña de malestar significativo cuando está ante dicho objeto o situación.

Esto se produce ya que considera que el evento puede poner en peligro su integridad. Ante ello, el sujeto reacciona huyendo o evitando exponerse ante el estímulo. Además, cuando la persona está lejos del elemento fóbico también se puede experimentar miedo por aprensión o ansiedad ante la posibilidad de volver a encontrarse con el estímulo ansiógeno.

Características de las fobias

La fobia se adquiere normalmente cuando el sujeto ha tenido una experiencia aversiva en la que ha sufrido un daño o bien ha experimentado una situación como amenazante para su integridad. Pero esto no siempre sucede así, ya que en ocasiones las fobias se adquieren mediante la observación de la conducta del miedo intenso de otra persona (lo que se denomina aprendizaje vicario).

Otro mecanismo por el que se puede adquirir una fobia es el de la instrucción o información sobre lo peligroso que puede ser un determinado evento. De esta forma, hay personas que sin haber sufrido daño alguno, responden con un miedo intenso.

Por último, otro factor fundamental para la adquisición y mantenimiento de la fobia es el de la respuesta, y aquí la intensidad de la respuesta fóbica va a depender de dos factores:

  • La gravedad de la situación experimentada como negativa
  • Que el sujeto reaccione con conductas de escape o evitación

Ansiedad anticipatoria

La mayoría de los pacientes que sufren fobia específica padecen ansiedad anticipatoria, es decir, experimentan un aumento de sus niveles de ansiedad antes de que el hecho o el evento en sí suceda. Pero, ¿cómo afecta ésta en la fobia específica?

La descripción que realiza el sujeto de la situación, incluye elementos como:

  • La expectativa de peligro
  • La valoración distorsionada del peligro
  • La sobreestimación de la probabilidad de ocurrencia del evento aversivo

Con ello, la persona se mantendrá atenta al objeto o evento, pero con la atención sesgada y centrada únicamente en los elementos dañinos.

Por otro lado, el propio sujeto experimenta:

  • Una respuesta fisiológica propia de la ansiedad
  • Un miedo incontrolable que provoca falta de credibilidad sobre la capacidad de planificación del propio comportamiento para hacer frente al estímulo
  • Dada la incapacidad de controlar el miedo se activan los mecanismos de hipervigilancia para prevenir su aproximación/aparición
  • Ante esto, se produce el escape o la evitación provocando así una disminución temporal de la ansiedad o el miedo.

De este modo, el mecanismo queda reforzado negativamente ya que, inicialmente, reduce la ansiedad y el peligro. Y por otro lado, el sistema de creencias del sujeto sobre él mismo y sobre el objeto temido se verá reforzado positivamente.

Conductas defensivas

Otras conductas que se pueden desarrollar además de las conductas de escape, son otros mecanismos de afrontamiento al estímulo fóbico como son las conductas defensivas. Estas conductas están destinadas a contrarrestar los efectos del evento fóbico y juegan un papel importante no sólo cuando el estímulo está presente, sino también cuando se anticipa. Un ejemplo de este tipo de conducta puede ser sentarse en un lugar elevado ante la presencia de un animal temido (ratón).

Tipos de fobias

Existen diversas fobias y con el paso de los años han ido en aumento, pero éstas son las más comunes:

  • Fobias ambientales: tormentas, precipicios, agua, etc.
  • Fobias situacionales: ascensores, aviones, coche, utilizar baños públicos, etc.
  • Fobia a animales: arañas, insectos, serpientes, ratas, etc.
  • Fobia a las heridas y a la sangre: perder el control, hacer el ridículo o recibir un daño irreparable junto al desasosiego o aprensión cuando aparecen sensaciones de náuseas, mareo o asco.

Complicaciones

La fobia específica puede llegar a limitar la vida de las personas que la padecen. Por ejemplo, si tengo fobia a volar y por mi trabajo necesito viajar, esto puede hacer peligrar mi puesto de trabajo si no consigo hacer frente a mi miedo o fobia.

Una persona con fobia a la sangre o a las inyecciones puede evitar ir al médico para no enfrentarse a unos análisis médicos y así puede estar poniendo en cierta forma su vida en peligro.

Tratamiento en la fobia específica

La intervención en la fobia específica se lleva a cabo primero una fase psicoeducativa donde ayudaremos al paciente comprender cuáles son los posibles modos en cómo ha aprendido y condicionado su conducta fóbica. En segundo lugar, está la fase de exposición, que consiste en enfrentarse al estímulo fóbico. ¿Cómo se hace esto? Mediante la Terapia Cognitivo-Conductual, donde el terapeuta ayudará al sujeto a aprender diferentes formas de percibir el origen de su fobia. Además, se enseñan puntos de vista alternativos sobre sus miedos ante el evento o estímulo fóbico y el impacto de un nuevo enfoque en su vida.

Conclusión

En definitiva, las fobias tienen un índice de prevalencia muy elevado pero son pocas las personas que deciden solicitar ayuda psicológica por el bajo nivel de interferencia que suelen generar los miedos fóbicos. Por ello, millones de personas conviven con sus elementos fóbicos sin llegar a enfrentarse a ellos.

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

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