Adicción sin sustancia: dependencia emocional-afectiva en pareja, familia o amistad

dependencia emocional

Introducción: ¿Qué es la dependencia emocional?

Hoy en día, en un mundo en el que la hipersocialización es una situación que se da con bastante frecuencia, está cada vez más de auge el que ciertas personas dependan de manera patológica de otros individuos. Esta necesidad malsana de relaciones, se conoce con el nombre de dependencia emocional-afectiva y estaría dentro de lo que se puede categorizar como adicción sin sustancia, más concretamente adicción relacional.

Antes de meternos en profundidad con el tema en cuestión, habría que partir de un marco conceptual de la problemática en sí. La dependencia emocional está definida como un patrón permanente de necesidades emocionales insatisfechas, las cuales, se intentan compensar de una forma desadaptativa con otras personas. Se trata de una necesidad afectiva exacerbada que un individuo tiene hacía otro.

En cuanto a la aparición y prevalencia de este trastorno según géneros, decir que es más común que se presente en mujeres que en hombres. Esto se puede deber tanto por factores culturales (las mujeres en general empatizan y   conectan con lo emocional más intensamente) como biológicos.

Dentro de las dependencias existentes, añadir que suele darse más en el ámbito de pareja, aunque también se aprecia en amigos y familia.

Ubicado y explicado el concepto que se plantea, a continuación nos centraremos en el por qué y cuáles son las características de las personas que padecen este problema.

Características personales en base a la influencia educacional recibida

Toda nuestra forma de ser o personalidad, está compuesta por un mapa de creencias sobre nosotros mismos, los demás, el mundo… y dichas creencias, las hemos ido adquiriendo desde la infancia a través de nuestro grupo primario (familia), secundario (amigos, profesores…) y experiencias vividas en nuestra propia piel. Centrándonos en la educación concretamente, y dependiendo que tipo de influencia hayamos tenido, podremos adquirir una serie de valores y creencias adaptativas o desadaptativas, las cuáles, se extrapolarán más adelante a nuestro círculo social y al mundo en general.

Partiendo de esta premisa sobre la educación, y en el caso específico de la dependencia emocional, decir que una familia aglutinadora (muy cohesionada y dependiente entre sí) y con un estilo educacional basado en la sobreprotección, son señales en muchas ocasiones de que ese sujeto en un futuro puede padecer esta problemática. El porqué de esto viene dado porque con la sobreprotección, el niño será suplido por sus padres en cuanto a su autonomía, con lo que en un futuro no será una persona independiente y necesitará de lo externo para poder estar a gusto con su existencia. La fórmula sería: te necesito y dependo de ti, para tener un buen bienestar existencial.

Otra forma de educación que explica este trastorno futuro es la posesividad.  Con esta influencia, lo que está por encima de todo es satisfacer las necesidades del adulto mediante el niño. Se utiliza mucho el chantaje emocional junto con la manipulación y el sentimiento de culpa. Esto acarrea grandes problemas en la construcción del autoestima del infante, y cualquier intento de afirmarse o de demostrar su individualidad será reprobado o castigado, con lo que al final, el sujeto adquiere un aprendizaje de evitación del conflicto y de no molestar para asegurarse el afecto que necesita. La fórmula sería: tú proteges mi existencia con tus recursos y tienes que desarrollarte para poder satisfacer mis necesidades.

Habría otras educaciones deficientes que explicarían también ciertos patrones personales en la dependencia emocional, pero son quizás las mencionadas las que más influencia tienen.

Explicado esto y a modo de recoger en forma de tips, algunas de las características de las personas dependientes serían:

  • Baja autoestima
  • Miedo al abandono, a la soledad, a ser uno mismo y a la libertad
  • Sumisas
  • Adicción a parejas
  • Dificultad en la toma de decisiones
  • Angustia
  • Ira
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Sentimiento de culpa
  • Necesidad excesiva de ser bien visto por el exterior
  • Idealizaciones distorsionadas

Visto el origen, las causas y las características del dependiente afectivo, nos vamos a detener en las fases que se dan en el ámbito de pareja, ya que es donde más se suele presentar este problema aunque no está exento de otro tipo de relaciones.

Fases de la dependencia emocional

A continuación, se enumeran las fases por las que pasa una persona con este trastorno, las cuales, tienen un carácter de espiral:

  • Euforia: se anhela tanto tener una pareja, que se produce el error de fantasear e idealizar, lo que conlleva a unas expectativas distorsionadas o magnificadas de lo que es tener pareja.
  • Subordinación: tiene que ver con que a la persona con la que estás, la pones en el centro de todo y acatas con sumisión cualquier deseo que quiera.
  • Deterioro: por está descompensación existente, muchas veces se mina la relación y puede acabar en ruptura.
  • Ruptura: conlleva altos niveles de ansiedad y depresión.
  • Relaciones de transición: se lleva una búsqueda desesperada de encontrar a otra persona, ya que la soledad es insufrible.
  • Reinicio: se intentará encontrar una pareja con el mismo perfil, y se volverá a repetir todo.

Señales de alarma

Habría que detenerse en las siguientes:

  • Incapacidad para acabar con una relación tóxica.
  • Justificación a las conductas inapropiadas de la otra persona.
  • Elevada ansiedad en la búsqueda de aprobación por parte de la otra persona.
  • Terror a estar solo.
  • Necesidad de controlar.

Tratamiento

La dependencia afectiva y relacional, es una problemática muy común en la práctica clínica. Son muchas las personas que están atadas a relaciones tóxicas de muchos tipos, y que debido a carencias personales en su forma de ser, no son capaces de alejarse de ciertos individuos. De ahí la presencia de muchos de estos sujetos en terapia.

De forma resumida, las áreas de intervención serían las siguientes:

  • Nivel emocional: desarrollar la llamada inteligencia emocional. Tanto la correcta identificación como el manejo emocional será un punto clave a tratar en terapia.
  • Nivel cognitivo: conocer todo el sistema de creencias del sujeto, así como detectar aquellos pensamientos y creencias distorsionadas y desadaptativas es algo esencial. También trabajar todo los sesgos cognitivos presentes es necesario.
  • Nivel interpersonal: hay que realizar cambios en la forma de relacionarse con las personas. Para ello, es necesario implementar un buen sistema de habilidades sociales y comunicativas.

Conclusiones

Combatir la dependencia emocional es un proceso a largo plazo, aunque con resultados graduales y constantes. Como se puede apreciar, hay una gran cantidad de dimensiones y trabajos a realizar, y todo ello con gran dificultad. Sobre todo hay que incidir en los niveles anteriormente citados, debido a que son las áreas en donde el sujeto se encuentra más afectado.

Aún con todo esto, el cambio es posible. Los ingredientes necesarios son el trabajo dentro y fuera de la terapia, y sobre todo la motivación y colaboración incondicional del paciente.

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece llevar a sus espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta” John Lennon

“Procura no desaparecer en la personalidad de otro, sea hombre o mujer” Scott Fitzgerald

Javier Arza Magra

Psicólogo experto en Terapia Cognitivo-Conductual

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