Estrategias para la resolución de problemas

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Todas las personas en algún momento de nuestra vida, estamos expuestos a estados que implican o demandan resolver situaciones que presentan un problema. Algunos, no carecen de la capacidad de encontrar una gama amplia de soluciones ante dichas situaciones debido a que su repertorio comportamental y cognitivo no dispone de estas habilidades o no las ha ejercitado.

Las personas que no cuentan con esta habilidad, experimentan el fenómeno llamado de “Visión del Túnel”, que se caracteriza por la incapacidad de enfocar la atención en otra cosa que no sea el problema lo cual, no permite buscar soluciones posibles al asunto.

La resolución de problemas tiene como objetivo poder ayudar a las personas a identificar y resolver los inconvenientes que puedan surgir a lo largo de su vida. De esta manera, ésta habilidad le ayudará manejarse de una manera más eficaz y autosuficiente en el futuro.

Dicha técnica, resulta muy útil para las respuestas desadaptativas como los trastornos de ansiedad, la depresión, el dolor, comer o beber en exceso, etc. Es importante, que la aplicación de la resolución de problemas se haga con problemas actuales y que se tenga en cuenta que tras el empleo de la misma, se pueden producir cambios duraderos en el entorno.

Principales conceptos de la resolución de problemas

Para aplicar con éxito el entrenamiento en resolución de problemas, debemos tener en cuenta algunos conceptos muy sencillos:

Solución de problemas:

Se define como un proceso consciente y racional que implica un esfuerzo, por el cual el individuo, el grupo o la pareja intenta identificar soluciones efectivas ante un problema concreto. Dicho proceso, permite encontrar la solución más eficaz.

Problema:

Es una situación o tarea que requiere una respuesta y ante la cual, no existen respuestas disponibles o se hallan obstáculos.

Solución:

Es una respuesta o un patrón de respuestas que surgen del proceso de la resolución de problemas. La solución debe maximizar las consecuencias positivas y minimizar las negativas. Las consecuencias, incluyen resultados tanto a corto como a largo plazo.

Personas que pueden utilizar la técnica

La resolución de problemas se puede aplicar en dos grupos de personas. Por un lado, aquellas que normalmente se manejan bien, pero no lo están haciendo en el momento dado por la situación que atraviesa. Y por otro lado, las personas que tiene pocos recursos para desenvolverse.

Por lo que ésta, se puede utilizar con los siguientes problemas:

  • Indecisión ante elecciones importantes: cambio de trabajo, irse de casa, seguir estudiando o no, elegir una carrera, etc.
  • Pérdidas anticipadas o reales: separación, divorcio, despido laboral, etc.
  • Problemas de interacción social
  • Depresión
  • Trastorno de ansiedad generalizada
  • Agresión o ira
  • Estrés
  • Cefaleas
  • Problemas de pareja
  • Malos tratos
  • Manejo de problemas infantiles
  • Drogodependencia
  • Obesidad
  • Bajo rendimiento académico

Hay que añadir, que la técnica es eficaz siempre que el problema a solucionar sea una meta real. Por ejemplo, si una persona quiere volver con su pareja pero ésta le ha dicho terminantemente que no lo hará y además, se ha casado, esto no será posible.

Pasos para la resolución de problemas

La Técnica de Resolución de problemas, fue ideada por D’Zurilla y Golfried en 1971. Conlleva, cinco pasos seriados y que aseguran encontrar la solución a cualquier tipo de problema, son los siguientes:

  1. Identificar la situación problemática desde una perspectiva racional.

Se focaliza la atención en el problema y se debe definir. La pregunta que te puede ayudar para definirlo es, ¿qué me preocupa?.

  1. Formulación y definición del problema.

Aclarar y comprender la naturaleza del problema, y especificar metas y objetivos:

  •   Búsqueda de todos los hechos disponibles.
  •   Descripción en términos claros y objetivos.
  •   Separación de los hechos y las suposiciones.
  •   Identificar los obstáculos y conflictos.
  •   Establecimiento de objetivos reales.
  1. Búsqueda de alternativas.

En esta fase se utiliza la estrategia
denominada “brain storming” o lluvia de ideas, es decir, generar el mayor número posible
de soluciones para conseguir los objetivos deseados.

  1. Toma de decisiones.

Se realiza un análisis costo-beneficio para cualquiera de las soluciones propuestas para identificar la más efectiva (se le puede añadir una puntuación). El objetivo es identificar la solución que maximice las consecuencias positivas y minimice las consecuencias negativas.

  •   Valorar las consecuencias personales y sociales (corto, medio y largo plazo).
  •   Estimar la probabilidad de las consecuencias.
  •   Selección de la alternativa más adecuada.
  1. Puesta en práctica y verificación de la solución.

Poner a prueba la 
solución elegida, observar sus consecuencias y evaluar su efectividad. Debe:

  •   Reconocer la mayoría de las consecuencias positivas de resolver el problema.
  •   Realizar un listado con las consecuencias negativas que ocurrirán si no se aplica la solución.
  •   Reforzar los esfuerzos e identificar los éxitos.
  •   Recompénsate.

El seminario de Tres Minutos

Esta técnica proviene de la corriente de la Programación Neuro-Lingüística, y fue diseñada para que las personas encuentren soluciones en un tiempo no mayor a tres minutos. Lo importante es no tomar más de 60 segundos para cada tarea y ayudarse de un reloj para controlar el tiempo, ya que sino la técnica pierde su eficacia. La desarrollamos a continuación:

Minuto 1:

Definir en términos concretos el problema, esto conlleva dejar a un lado las valoraciones subjetivas y las expectativas personales.

Minuto 2:

Se realiza un “brain storming” o lluvia de ideas de posibles soluciones; se deben encontrar por lo menos 10 soluciones posibles.

Minuto 3:

Se valoran los elementos de los que se dispone para ejecutar las soluciones planteadas; deben seleccionar al menos dos soluciones que sean viables.

Tras la finalización de los tres minutos, se deben seleccionar las alternativas viables, así como centrarse en la ejecución de la misma y volver a centrarse en el problema.

La filtración de problemas

Esta técnica, está recomendada para aplicarla en un rango de edad mayor de doce años, es la siguiente:

Define si es TU problema:

Muchas personas tratan de resolver problemas que no les pertenecen, lo que consecuentemente les lleva a generar cierto malestar. Por tanto, si el problema no es tuyo, desestima solucionarlo. Si lo es, sigue adelante.

Define tu problema de forma concreta:

Define el problema de una forma racional y objetiva.

Propón la mayor cantidad de soluciones:

Puedes hacerte la pregunta de ¿cuáles son mis opciones?. Debes encontrar al menos tres, pero cuanto mayor sea el número de opciones será mejor para el siguiente paso.

Evalúa y selecciona tres soluciones:

Selecciona de las tres más acertadas, la que más consecuencias positivas tenga. Si falla la escogida, dispones de otras dos.

Ejecuta la solución:

Debes poner en práctica tu solución.

Se prohíbe pensar en el problema:

El problema era un problema cuando no tenía solución, ahora que la has aplicado debes desprenderte de él ya que es poco productivo que sigas pensando en algo que se va a solucionar.

Y recuerda…

“Si tus problemas tienen solución, no te preocupes; si tus problemas no tienen solución, no te preocupes”.

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

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