¿Qué es la astenia primaveral?

astenia primaveral

La astenia se caracteriza por la sensación de debilidad muscular que va acompañada de malestar y fatiga, y es con esta última, con la que se suele confundir a menudo.

La fatiga puede aparecer como una consecuencia de falta de descanso o sueño, trabajo excesivo, preocupaciones, falta de ejercicio físico, o incluso, aburrimiento. Los principales síntomas que la describen son: una sensación de cansancio o agotamiento.

Pero, ¿cuáles son los síntomas de la astenia?

La astenia suele aparecer como una falta de vitalidad generalizada, donde hasta realizar las tareas más sencillas puede resultar complicado. Una característica que la define es que no se presenta después de haber realizado un trabajo físico o intelectual costoso. Si no que surge con las tareas cotidianas del día a día que se viven como “pesadas”.

Los síntomas que suelen acompañar a la astenia, son los siguientes:

  • Continuo estado de fatiga física y mental
  • Disminución de vitalidad
  • Alteraciones del estado emocional

 

Astenia primaveral

Existe un tipo de astenia de carácter leve que se presenta en la primavera y recibe el nombre de astenia primaveral. Las personas que la padecen sufren sus síntomas durante la estación, los cuales, van remitiendo poco a poco con el paso de ésta sin necesidad de tratamiento.

Algunos expertos, creen que la astenia primaveral puede presentarse en personas que son más sensibles a los cambios climatológicos o alérgenos de la época. Tratándose de una afección que ha ido aumentando con el paso de los años, y que actualmente, padecerán casi el 2% de la población en algún momento de su vida. 

Posibles causas de desarrollo

Son diversos los elementos que pueden llegar a desarrollar la astenia, pero entre los más comunes son:

  • Edad
  • Embarazo
  • Sedentarismo
  • Ansiedad
  • Estrés
  • Fibromialgia
  • Síndrome de fatiga crónica
  • Etc.

 

Tratamiento

Cuando las causas orgánicas están descartadas, se pasa al trabajo psicológico. Si los síntomas de la astenia se mantienen en el tiempo y no remiten, es recomendable:

  • Respetar las horas de sueño: mantener las horas de sueño, intentando cenar una hora antes de ir a dormir.
  • Anticiparse al cambio horario: adaptar la rutina gradualmente antes de que se produzca el cambio horario.
  • Realizar ejercicio físico: el ejercicio es un potente canalizador de estrés y nos ayuda a conciliar y tener un sueño reparador.
  • Dieta sana y equilibrada: adaptar la alimentación a la estación e hidratarse correctamente.

Asimismo, estas indicaciones se pueden utilizar como factor preventivo de la astenia. En caso de que tengas dificultades para volver a tu ritmo, puedes contactar con nuestro gabinete de PsyBilbo.

Diana Synelnyk Synelnyk

Psicóloga experta en Terapia Cognitivo-Conductual

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