Juego patológico, ¿tengo una adicción?

juego patológico

En España la adicción a los juegos de azar se ha incrementado de un modo alarmante en los últimos años. Esto, está vinculado a las nuevas tecnologías (casinos virtuales, apuestas deportivas online, bingos virtuales, etc.) donde existe una publicidad cada vez más emergente que hace que las personas se “enganchen” cada vez más.

En este sentido, el jugador patológico se caracteriza por una dependencia emocional del juego, una pérdida de control y una interferencia en el funcionamiento normal en la vida cotidiana.

Características del juego patológico

Para que se desarrolle un patrón de juego patológico se tiene que dar un comportamiento de juego desadaptativo, persistente y recurrente, es decir:

  • Se produce una preocupación por el juego (preocupación por revivir experiencias pasadas en el juego, planificar la próxima aventura o pensar en las formas de conseguir el dinero con el que jugar).
  • Existe una necesidad de jugar, con cantidades elevadas de dinero para conseguir un grado de excitación alto.
  • Fracaso repetido de los esfuerzos por controlar, interrumpir o detener el juego.
  • El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar la disforia (p.ej. sentimientos de desesperanza, culpa o ansiedad).
  • Después de perder el dinero con el juego, se vuelve otro día a intentar recuperar lo perdido.
  • Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación en el juego.
  • Se comenten actos ilegales, tales como falsificación, fraude, robo o abuso de confianza para financiarse el juego.
  • Arriesga o pierde relaciones significativas interpersonales significativas, trabajo y oportunidades educativas o profesionales.
  • Confía en que los demás le proporcionen dinero que alivie la desesperada situación financiera causada por el juego.

Potencial adictivo

El potencial adictivo de los diferentes tipos de juego hace referencia a las características potencialmente adictivas que puede tener cada juego y que a su vez, facilitan y agravan la dependencia. De esta manera, hay juegos a los que es más fácil “engancharse” dependiendo de sus características:

Brevedad de tiempo entre apuesta y resultado:

El tiempo que pasa desde que hace la quiniela hasta que sabes la respuesta, no es el mismo que en la ruleta del casino que es en unos segundos, con lo que es más fácil desarrollar una adicción.

Posibilidad de aumentar la apuesta:

Las apuestas deportivas online donde se pueden elevar las apuestas, conllevar mayor adicción.

Apreciación de habilidad personal:

Multitud de ludópatas creen que tienen una especial habilidad cuando a lo que juegan es el azar, haciendo alegatos del tipo “si en varias jugadas no ha salido… ahora saldrá”.

Aceptación social:

Cuanta mayor permisividad hacia el juego, más se jugará.

Fácil disponibilidad:

Tal y como ocurre en la actualidad, si desde tu móvil u ordenador puedes acceder al juego, la disponibilidad es total y se fomenta el consumo.

Juego presencial vs. online

Cuando se realizan comparaciones entre las formas de juego presencial y online, los estudios confirman que existe un mayor riesgo en los online, esto se debe a:

  • Características: tienen un refuerzo inmediato, es decir, hay espacio de tiempo muy breve entre apuesta y resultado, existe estimulación visual, claves de ilusión de control para facilitar la iniciación, posibilidad de jugar con cantidades muy pequeñas de dinero y jugar en solitario.
  • Accesibilidad: cuentan con una disponibilidad absoluta; se puede jugar las 24 horas del día desde cualquier dispositivo con conexión.
  • Privacidad: son juegos muy discretos (nadie puede saber quién eres) y está exento de miradas o comentarios que puedan ocurrir en un lugar presencial/físico.

 

Tipos de jugadores

Existen diferente tipos de jugadores en función de su relación con el juego y son las siguientes:

El jugador profesional:

Es el que vive el juego. Participa en juego donde es importante la habilidad incluso es capaz de hacer trampas si es necesario para ganar. Sus apuestas se llevan a cabo tras un análisis racional y no se basa en el azar.

El jugador social:

Es la persona que juega en ocasiones especiales por puro entretenimiento, como forma de place o costumbre social. Este tipo de personas pueden jugar sin que esto le suponga un problema, suelen tener una cantidad predeterminada de dinero para gastarse. Se establece un límite de tiempo y dinero para jugar. Para ellos, el juego es una diversión y no les genera consecuencias negativas.

El jugador patológico:

El juego pasa a ser de un entretenimiento a una necesidad. Le afecta y deteriora a nivel personal, familiar, social y laboral con lo que altera todas las principales áreas de su vida.

Fases de la conducta de juego

Por último, la evolución que sufre una persona que empieza jugando como mera diversión hasta que adquiere un problema con el juego suele describirse a través de las fases propuestas por El modelo de Custer (1982):

  • Fase de ganancias
  • Fase de pérdidas
  • Fase de desesperación

 Al llegar a esta fase de desesperación, el autor plantea que las soluciones al problema del juego pueden ser múltiples, aunque algunas de ellas muy negativas. En este momento, si la persona toma conciencia del problema y pide ayuda buscando tratamiento, la evolución hacia la recuperación seguiría las siguientes fases:

  • Fase crítica
  • Fase de reconstrucción
  • Fase de crecimiento

Conclusión

Como conclusión, la historia de la humanidad ha estado marcada por el juego, surgiendo normas para su regulación y organización. Así, el juego organizado, que implica pérdidas o ganancias de bines o dinero, ha estado presente en todas las culturas. Es importante, discriminar cuando este pasatiempo se convierte en patológico para ponerle freno.

Diana Synelnyk

Psicóloga General Sanitaria

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