Inmadurez vs. Madurez Emocional

inmadurez emocional

Hoy en día es muy común oír hablar de libros que tratan la inteligencia emocional, sin tener en cuenta en muchas ocasiones que las emociones están ligadas al desarrollo evolutivo del ser humano, el cual, se plantea como un proceso de realización. Pero, ¿qué significa esto? Veámoslo:

Nuestra vida se podría dividir básicamente en tres etapas marcadas que son: la niñez, adolescencia y adultez. En la infancia, nuestras emociones las veremos como causa del entorno, es decir, el mundo adulto o los padres. En la adolescencia, veríamos como causa de nuestra felicidad o tristeza a según se hagan bien o no las cosas respecto a criterios exteriores que me recompensarán o castigarán. Por último, en la adultez, la persona con un desarrollo maduro emocional aceptará sus estados emocionales sin culpar al entorno ni culparse a sí mismo. Esta línea final, es lo que más se acercaría a esa realización comentada anteriormente.

 

¿Qué es la Inmadurez Emocional?

La inmadurez emocional se da cuando la persona explica sus reacciones emocionales desde el exterior, es decir, parte de la creencia de que lo externo es tremendamente importante, altamente afeccional y la felicidad propia depende de ello. Ésta es una idea infantil que se da en la niñez, la cual tiene lógica, pero que cuando se mantiene en fases adultas caracteriza al sujeto inmaduro emocional.

Desde esta creencia que estamos comentando, la persona es inevitablemente dependiente de lo externo, y a la vez, piensa que lo externo depende de él, con lo que amplía la inmadurez emocional hacia la inmadurez comportamental también.

Al darse dicha inmadurez comportamental, es cuando pueden surgir actitudes de control, chantaje y manipulatividad para conseguir del entorno y en ocasiones, se realiza desde un marco de la ley del mínimo esfuerzo, es decir, volvemos al niño que espera todo del mundo y nada de él, sólo que se está dando en una persona que ya es adulta.

En resumen, la fórmula que retumba en la cabeza del inmaduro es el mundo es la causa de mis reacciones y emociones y, por lo tanto, no hay una visión independiente del Yo respecto al Mundo y se cree, que la felicidad está en el entorno y no en uno mismo.

Origen de la Inmadurez Emocional

Habiendo dejado claro que la característica clave en la inmadurez emocional es la atribución al exterior de toda actividad, reacción emocional y por lo tanto felicidad, vamos a ir a la raíz o el porqué del origen del inmaduro emocional:

  1. Un primer caso suele ser porque existe un progenitor que muestra al niño un modo de vida entorno-dependiente, donde él mismo o ella misma no se puede hacer responsable de su propia vida, culpabilizando de todo lo que ocurre al exterior.
  2. Un segundo caso suele ser por una educación basada en castigo-recompensa, uniendo la conducta del niño a la consecuencia y, por lo tanto, aprendiendo que tanto lo bueno como lo malo depende directamente de su comportamiento.
  3. En el último de los casos, suele haber figuras parentales psicopáticas que tratan de forma muy negativa al infante, es decir, con mucho rechazo, malos tratos o produciéndole diversos trastornos emocionales y alejándole así, de un desarrollo psicosocial óptimo.

Hacia la Madurez Emocional

Como hemos mencionado al inicio del artículo, la madurez emocional es aceptar los estados emocionales propios sin culpabilizar al entorno ni culpabilizándose a uno mismo o, dicho de otra forma, aprender a aceptar lo que viene y fluir ante la vida. Para ello, hay que partir de la premisa de que cada emoción es propia y, por lo tanto, es responsabilidad nuestra conectar con ella, permitirnos experimentarla, así como entender que su origen, viene de la interacción de lo que nos llega del exterior con nuestro mapa de creencias interno.

Ser plenamente consciente de esto que estoy diciendo, requiere de un trabajo personal de autoconocimiento e introspección, el cual, se puede realizar en terapia.

Para ir finalizando, os dejo una serie de tips que os informarán de que vais en el buen camino de la madurez emocional:

  1. Superar y elaborar nuestro pasado emocional, es decir, superar los posibles rencores o resentimientos.
  2. Vivir conscientemente la relación Mundo-Yo. Saber que en base a lo que nos llega del exterior, nosotros elaboramos un pensamiento (producido por las creencias), el cual, genera lo emocional y nos lleva a realizar conductas.
  3. Dejar de lado las quejas y lamentos constantes.
  4. Empatizar con el exterior, pero sabiendo separarse de las emociones ajenas. Madurar a nivel emocional significa responsabilidad propia en cuanto a los sentimientos y ser capaces de gobernar y manejar emociones.
  5. No machacarse a uno mismo por errores o emociones.
  6. Expresar cada vez más a nivel emocional, es decir, no creer que es síntoma de debilidad.

 

Javier Arza Magra

Psicólogo experto en Terapia Cognitivo-Conductual

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