11 Creencias Irracionales

Creencias Irracionales

Albert Ellis (1913-2007) fue un psicoterapeuta cognitivo estadounidense, que a partir de 1955 desarrolló la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC). Fue considerado uno de los psicólogos más influyentes de la historia y tanto es así, que a través de una encuesta de profesionales en EE.UU. y Canadá, compartió podio junto a Sigmund Freud y Carl Rogers.

Su técnica se basa en hacer consciente la irracionalidad del pensamiento humano, para así conocer, entender y poder sobreponernos a las dificultades de nuestras vidas. La idea que promulgaba Ellis es desde la que trabajan muchos psicólogos a día de hoy, nosotros concretamente, y no es otra que la siguiente: “No son las situaciones o el exterior los que provocan los estados emocionales, sino que son nuestras interpretaciones las causantes de ellos”.

Creencias irracionales

Al hilo de esto último, hoy os traigo las once creencias irracionales que planteó dicho autor y que creo que son de gran utilidad, ya que en buena medida se dan en muchos de nosotros y es necesario conocerlas como primer paso para racionalizarlas. Por lo tanto, aquí las tenéis:

“Es una necesidad extrema para el ser humano adulto el ser amado y aprobado por prácticamente cada persona significativa de la sociedad”

La aprobación total de los demás es algo inalcanzable. El intentar caer siempre bien hace que nos genere un cúmulo de preocupaciones, esfuerzos y gastos de energía hacia algo que no está bajo nuestro control. Además, puede generar servilismo, lo cual, lleva a que abandonemos nuestras propias necesidades. Por lo tanto, nunca hay que olvidar que la aprobación ha de venir de uno mismo y no de los demás, es decir, hay que ser sujeto y no objeto de nuestra existencia.

“Para considerarse uno mismo valioso se debe ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles”

Ninguna persona puede ser completamente competente en todos los aspectos de la vida. Querer tener éxito está bien, pero exigírselo marcadamente puede llevarnos al fracaso total. Dicha exigencia puede acarrear altos niveles de estrés y enfermedades psicosomáticas, excesiva comparación con los demás, complejo de superioridad y un alto miedo a cometer errores.

Lo idóneo es disfrutar más del proceso de actuar que del resultado y hacerlo para uno mismo y no para los demás. Algunos de nuestros procesos tendrán errores y de ello aprenderemos, hay que recordarse que no somos perfectos.

“Cierta clase de gente es malvada voluntariamente y deben ser seriamente culpabilizados y castigados por su maldad”

Las personas somos seres limitados que la mayoría de las veces actuamos de manera automática e inconsciente. El individuo que actúa mal, en muchas ocasiones se trata de una persona ignorante o perturbada emocional que no es consciente de las consecuencias de sus actos.

El castigo severo acentúa esta tendencia y la tolerancia tiende a generar un cambio positivo. Dicho esto, resulta impropio juzgar a los demás por sus errores, sin antes entender el contexto en que se dieron las circunstancias.

“Es tremendo y catastrófico el hecho de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen”

La realidad es la que es y eso no lo podemos cambiar. Hay que aprender a aceptar las circunstancias, tal y como son, y llevar a cabo un trabajo de aceptación. Es cierto que a veces podremos modificarlas pero en muchas otras no.

Es necesario ser conscientes de que en muchas ocasiones tenemos errores de procesamiento de la información  y de que las cosas no son tan dramáticas ni catastróficas.

“La desgracia humana se origina por causas externas y la gente tiene poca capacidad o ninguna de controlar sus penas y malestares”

Nuestros malestares emocionales no están supeditados al exterior y podemos cambiarlos y manejarlos. La tarea para ello es analizar y descubrir cuáles son los pensamientos o creencias que generan dichas emociones. Reestructurar las cogniciones hará que no padezcamos esos problemas emocionales.

“Si algo es o puede ser peligroso o temible, habrá que preocuparse constantemente para así evitarlo”

Tendemos a magnificar en exceso las adversidades. El preocuparse desmesuradamente de que algo pueda ocurrir, no solamente no impide que ocurra, sino que además puede ayudar a que suceda.

Un ejemplo de esto podría ser la muerte, es algo que no vamos a poder evitar y si además nos preocupamos constantemente sobre ella, hace que padezcamos numerosos malestares como ansiedades, miedos, traumas, etc.

“Es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida”

Es cierto que a veces evitar diversas situaciones o actividades de la vida es más sencillo que hacerles frente. Pero no hay que olvidarse que esto no tiene nada de positivo, ya que la confianza en uno mismo proviene de hacer frente a las complicaciones y no de evitarlas. Cuanto más evitemos más aumentará el grado de inseguridad y desconfianza personal.

En conclusión, aunque mucha gente supone que una vida fácil, evasiva y sin responsabilidades es algo apetecible, la experiencia demuestra que la felicidad es mayor cuando se está comprometido en un objetivo difícil y a largo plazo.

“Se debe depender de los demás y se necesita a alguien más fuerte en quien confiar”

Somos seres relacionales y por tanto en ocasiones, hay un cierto grado de dependencia hacia los demás. Hasta aquí es normal, lo insano es cuando llegamos al punto de que otros decidan o piensen por nosotros. Cuando se depende en exceso del resto, perdemos la posibilidad de ser nosotros mismos. Dejamos de aprender y generamos mayores inseguridades y nuestra autoestima se ve dañada.

“La historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y que algo que le ocurrió alguna vez y le conmocionó debe seguir afectándole indefinidamente”

Nuestro pasado es un determinante de nuestro presente y futuro. Pero esto no tiene que limitar nuestra vida. Si realizamos el trabajo de conocernos y dar forma a nuestra personalidad, podremos cambiar. El problema es que en muchas ocasiones se suele utilizar esta creencia irracional de excusa para evitar enfrentarse a los cambios del presente y de esa manera no realizar el esfuerzo personal requerido.

¿Quién no ha escuchado “por mi pasado me es imposible cambiar”? Esto es mentira, sí que se puede cambiar o por lo menos mejorar.

“Uno deberá sentirse muy preocupado por los problemas y malestares de los demás”

Muchos de los problemas o preocupaciones de los demás no tienen que ver con nosotros, por ello suele ser necesario despegarse de dichas preocupaciones. Aunque los demás realicen acciones que nos molestan, nuestro enfado no viene de su conducta sino de lo que nos decimos a nosotros mismos. Por mucho que nos disgustemos por la conducta de los demás, tendremos que aceptarlo ya que no tenemos el poder de cambiarlo.

También me gustaría añadir, que cuando nos involucramos en los problemas de otros, a menudo, se usa como excusa para no afrontar los nuestros propios.

“Siempre existe una solución precisa, correcta y perfecta para los problemas humanos, y si no se encuentra sobreviene la catástrofe”

No existen las soluciones perfectas, sino unas más acertadas que otras. Además, las consecuencias nunca son tan magnificadas como se plantean. En PsyBilbo te ayudaremos en el proceso del cambio de tus creencias irracionales.

Javier Arza Magra

Psicólogo experto en Terapia Cognitivo-Conductual

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